La banda de 2.5 GHz y la apatía del IFT

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De acuerdo con información extraoficial, todo indica que esta semana el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) adoptará su decisión sobre la transacción por la que Telcel adquirió de MVS los derechos para explotar las bandas de frecuencias que esta última tiene concesionadas en la banda de 2.5 GHz en buena parte del país, misma que está sujeta a la aprobación del órgano regulador.

Todo indica que para ninguna de las áreas del IFT generó la más mínima preocupación que el agente económico preponderante en el sector telecomunicaciones —ése al que le acaban de imponer medidas más duras que las que se le impusieron en el 2014— se vaya a hacer con una buena cantidad de espectro dentro de esta banda, con una buena anticipación respecto a lo que podrían hacerlo sus competidores. Es decir, todo indica que el IFT sí autorizará a Telcel a hacerse con los 60 MHz que MVS tiene concesionados hasta hoy y que en estricto sentido, debería estar explotando para proveer servicios de banda ancha móvil, cosa que desde luego nunca fue su intención.

Según se desprende de comentarios escuchados a funcionarios del IFT, el tema no merecería mayor preocupación porque, según esto, simple y sencillamente se trata de una operación del mercado secundario de espectro, en la que el regulador no podría interponerse, porque la nueva ley que rige a este sector permite este tipo de operaciones.

Otro supuesto argumento para afirmar que el IFT no se le puede atravesar a Telcel en la obtención de los derechos de explotación de ese espectro concesionado a MVS es que en teoría, MVS lo estuvo ofreciendo al mejor postor y solamente Telcel y Telefónica habrían estado interesados, pero que el segundo ofreció muy poco. Aunque todo indica que MVS solo utilizó a Telefónica para determinar el precio base a partir del que iría a negociar con Telcel.

Es extremadamente preocupante que ni a la Unidad de Competencia Económica ni a la Unidad de Espectro Radioeléctrico les cause la más mínima preocupación regulatoria lo que a propuesta de ellos, el pleno del IFT seguramente autorizará. Bastaría con que se asomaran a ver qué ha ocurrido con la asignación de este espectro en otros países, vía procedimientos competitivos como son las licitaciones, para darse cuenta de que en ningún caso hubo un operador que se agandalló 60 MHz de esta banda. En Canadá, por ejemplo, los tres operadores móviles principales, con participaciones de mercado relativamente similares, sólo pudieron hacerse con 40 MHz cada uno en lo que se conoce como las frecuencias apareadas. En Suecia ocurrió lo mismo en su momento. Es posible que haya algún país donde un operador tenga 60 MHz o un poco más de esta banda, pero en ningún caso se tratará de un operador que acapare casi 70% del mercado como es el caso de México.

Habría que conocer cuánto pagó Telcel a MVS por este valioso espectro, clave para que los operadores móviles puedan reordenar su capacidad para proveer servicios de banda ancha móvil. Según rumores del mercado de telecomunicaciones, Telcel habría pagado un monto que equivaldría a cerca de tres veces del valor que la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público le habría asignado a este espectro vía la Ley Federal de Derechos. A lo pagado por Telcel habrá que sumar los derechos que tendrá que pagar a partir del próximo año para poder explotar servicios de banda ancha móvil y la contraprestación que el propio IFT le establezca. Así que bonita referencia sobre el valor de este espectro la que esta transacción, con tintes de poder de mercado, le está imponiendo al IFT y a los demás operadores.

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