Urgente capitalización en telecom

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Ernesto Piedras

El Economista

La infraestructura en telecomunicaciones, como en otros sectores, se caracteriza por bienes de capital que suelen operar en la red con altas economías de escala, lenta maduración de sus inversiones y lentos retornos, lo que puede generar desincentivos a la inversión si no hay un marco regulatorio eficiente o un mercado en sana competencia. Entonces, derivado de la alta concentración de las telecomunicaciones mexicanas, sin lugar a dudas existe en nuestro país un déficit de capital de infraestructura. A su vez, preocupa la baja cobertura en telecomunicaciones fijas, con bajos niveles de inversión del operador principal, que si bien ostenta 75% de las líneas y una participa ción de 25.5% de los ingresos de las telecomunicaciones en México, sus inversiones apenas son 16.1% del capital invertido en las telecomunicaciones durante el 2012. La situación del principal operador mó vil no es muy distinta. Este operador tiene una participación de mercado de 70.7% del total de las líneas, con 72.2% de los ingresos por servicios móviles, que representan 41.4% del total de las telecomunicaciones mexicanas en el año. Sin embargo, durante el 2012, sus inversiones solamente alcanzaron 14.04% del total invertido en el sector. Avance de la inversión total Así, en años recientes se ha hecho clara la incapacidad del modelo vigente para el sector de telecomunicaciones en términos de fomento a las inversiones, al haber alcanzado su máximo en el 2001 y sin poder recuperar el mismo nivel desde entonces. Ni siquiera durante el 2010, cuando se dieron las licitaciones de espectro 20 y 21, los 5,654 millones de dólares invertidos en la industria fueron suficientes para alcanzar la cifra de 5,749 millones invertidos hace ya más de una década. Es importante mencionar que el desta cado crecimiento de 88% que experimentaron las telecomunicaciones durante el 2010 fue principalmente resultado de la recesión macroeconómica que se vivió a nivel mundial en el 2009 y las licitaciones de espectro llevadas a cabo ese año. Sin embargo, derivado del despliegue de nuevas redes y tecnologías producto de las licitaciones, se esperaba que esta tendencia se mantuviera a la alza en años siguientes, situación que no sucedió. Mientras que en el 2011 las inversiones en telecomunicaciones alcanzaron un total de 4,735 millones de dólares, cifra 16.2% menor que lo invertido en el 2010, durante el 2012 el capital invertido tuvo un ligero crecimiento de 2.1%, sumando apenas 4,824 millones de dólares, insuficientes para el avance tecnológico que el mercado requiere.

Cambio en la tendencia: aumento en las inversiones de otros operadores Uno de los aspectos más destacados en la participación de los operadores sobre las inversiones totales es que, desde el 2008, la mayor proporción de la inversión no proviene de los dos principales operadores fijo y móvil, sino del resto de las empresas competidoras. En cambio, a principios de la década pasada, la inversión conjunta de los dos operadores principales (fijo y móvil) representaba 62% del sector de las telecomunicaciones mexicanas, mientras que para el 2010 este valor se redujo ape nas a una cuarta parte del total invertido, en el 2011 fue de 31 % y en el 2012 de 30.1 por ciento. Por su parte, mientras que las inversiones de otros operadores apenas alcanzaban 38% del capital invertido en el 2001, este valor ha superado a los operadores principales desde el 2008, alcanzan do el máximo histórico de 75.3% durante el 2010, que si bien disminuyó ligeramente en el 2011, representando más de dos terceras partes del total, alcanzó 70°/,, en el 2012. Este aumento en la participación de otros operadores en las inversiones en las telecomunicaciones mexicanas refleja un claro cambio en la tendencia; mientras que los operadores principales han dejado de invertir, son los competidores los que están luchando por ocupar un lugar en el mercado. Resulta paradójico que los principales operadores de telecomunicaciones en el país, tanto fijas como móviles, que juntos generan dos terceras partes de los ingresos de la industria, contribuyan con menos de una tercera parte de las inversiones. Por el lado positivo, es claro que este aumento en la participación de otros operadores resulta del aumento en la competencia, pero ésta sólo podrá fortalecerse con medidas gubernamentales, tales como regulación asimétrica, que equilibren la competencia en el mercado y fomenten la inversión. En este sentido, la capacidad del país para capitalizar el sector, ya sea mediante la inversión nacional o extranjera, ofrece una oportunidad para acelerar nuestro proceso de desarrollo integral. Aunque cabe destacar que primero deberá liberarse la inyección de capital extranjero en todos los segmentos, ya que, salvo las telecomunicaciones móviles, la Inversión Extranjera Directa en telecomunicaciones se encuentra limitada a 49 por ciento. Sólo así, el fomento de la inversión y la concreción de medidas regulatorias en nuestro país estarán asociadas al fomento de la competencia efectiva.

Twitter: @ernestopiedras

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