Incertidumbre

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Las grandes reformas de leyes secundarias que el País requiere siguen atoradas en el Congreso. La de Telecomunicaciones debió de haber estado aprobada el 9 de diciembre del año pasado. La Electoral, la falta de consenso ha hecho que su aprobación se postergue por semanas, y un último intento se hará esta mañana para tratar de que el Congreso sea llamado a sesionar. Y la reforma Energética, si bien apenas fue presentada, luego de meses de estarla esperando, aún no hay plazo para ser votada.

En materia electoral hay una nueva institución, el Instituto Nacional de Elecciones (INE), es una especie de IFE reloaded con atribuciones para controlar las elecciones federales, pero ya también las de gobernadores, alcaldes y congresos locales. Obviamente, los Consejeros del INE prefieren tener reglas claras para poder realizar las múltiples elecciones que habrá en el 2015. Además, necesitan tiempo para rehacer toda su reglamentación y aclarar cuál será el grado de subordinación de los institutos electorales locales, que ahora se llamarán Organismos Públicos Electorales, al INE.

En materia electoral están apareciendo todo tipo de ocurrencias. Ahora quieren obligar a la TV restringida (desde el Disney Channel a Telefórmula) a transmitir spots gratuitos para los partidos políticos. Si bien esto ya acontece en la radio y TV abiertas, en estos sí hay fundamento legal. No así en la TV restringida. También quieren que la radio y televisión abiertas aparezcan y desaparezcan spots políticos como si fuera su operación arte de magia. Y también quiere que el INE acepte los spots electorales de los partidos y los procese de manera inmediata, siete días a la semana, 24 horas al día durante elecciones. Un INE literalmente al servicio de los partidos, con los riesgos técnicos que ello conlleva. Para todo esto y más ocurrencias, los senadores no presentaron un solo dictamen legal ni técnico. Mucho menos consultaron al INE. Con lo que un modelo de comunicación electoral que en las elecciones pasadas tuvo un cumplimiento del 99 por ciento estará en riesgo.

 En telecomunicaciones, si bien el Ejecutivo federal presentó una Iniciativa el 24 de marzo en el Senado, su dictaminación se ha retrasado. Parte por diferendos internos, pero también porque los partidos políticos pusieron como condición el avanzar la reforma electoral, la que a ellos interesa, antes de cualquier otra reforma que beneficie a los ciudadanos y a las empresas mexicanas.

 Con el retraso en telecomunicaciones todos seguimos pagando costos excesivos. Estos incluyen desde llamadas de larga distancia que ya no debieran serlo hasta un sobreprecio en llamadas telefónicas. Se estima que por día los consumidores mexicanos tenemos una pérdida de bienestar equivalente a más de 71 millones de dólares.

Pero su rezago no sólo afecta a los consumidores. También a los grupos que desearían invertir en el País. Por ejemplo, vienen dos licitaciones de TV comercial y no hay grupo serio nacional, ni extranjero, que pueda evaluar su participación sin saber cuáles serán las reglas para la licitación y para la operación de la radiodifusión. Todo ello debería haber estado listo desde el año pasado. Ahora, ya hay un proceso de licitación en marcha y difícilmente grupos serios van a arriesgar millonarias inversiones sin saber cuáles serán sus obligaciones legales para los siguientes veinte años. Además, las nuevas cadenas de TV tienen que observar las nuevas obligaciones que se impongan en materia electoral. De entrada, la norma electoral les obliga a las nuevas cadenas de TV a tener operación de inserción de spots en cada entidad federativa y no podrán operar en red-nacional como se acostumbra en todo el mundo. Sobre todo para estaciones de TV que tratan de ganar presencia rápidamente.

 Igual en telecomunicaciones. Ya se abrió la inversión extranjera al 100 por ciento y nadie llega a invertir. Incluso las inversiones de los operadores que ya están penden de un hilo.

Y en materia energética vemos que el mundo sigue avanzando. Incluso Irán se vuelve moderado en cuanto a su industria petrolera se refiere. Y en México no nos ponemos de acuerdo ni en cómo discutir los temas, y la estridencia de desplegados y discursos ahoga el trabajo legislativo.

Así las cosas, los temas en el Congreso andan mal. Sobre todo en el Senado, lugar en donde los temas no sólo se atoran, sino que se presentan todo tipo de ocurrencias. Ojalá pronto la Cámara alta retome el rumbo y no sólo salgan las reformas, sino que estas salgan bien.

CAMBIANDO DE TEMA…

 ¿De verdad en el Senado están pensado que como no se ponen de acuerdo para designar a los integrantes del Consejo de la Judicatura Federal, la solución es ampliar el número de plazas a designar para que a cada partido le toque su nombramiento? ¿Para qué están, entonces, los votos y el hacer mayorías? ¿Cuánto nos cuestan todos los desfiguras que están aconteciendo en el Senado?

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Acerca del Autor

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Abogado y analista para Televisa, ACIR, RadioFormula, IMER y periodico El Universal