Ímpetu Económico / El Presupuesto 2013

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Gerardo Flores

El Economista

** En el PEF merece especial atención Sepomex, que viene registrando pérdidas sistemáticas desde hace varios años.
** Debe revisarse la política tarifaria de la empresa, que otorga descuentos a gigantes corporativos como Telmex.

El pasado viernes, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presentó a la Cámara de Diputados el paquete económico para el ejercicio 2013. En la parte correspondiente al Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) destacan para el sector telecom: 1) el proyecto satelital, por 5,525 millones de pesos, que con este monto estaría acumulando una inversión entre el 2010 y el 2013 ligeramente superior a los 21,000 millones de pesos; 2) el sistema e-México, con 2,322 millones de pesos; 3) Servicio Postal Mexicano (Sepomex) con 1,251 millones de pesos, y 4) la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), el órgano regulador, con 659 millones de pesos.

Por otra parte, están los recursos presupuestados para los medios públicos adscritos al gobierno federal: 1) el Instituto Mexicano de la Radio, con 211 millones de pesos; 2) Radio Educación, con 97 millones de pesos; 3) Canal 22, con 231 millones de pesos; 4) OnceTV México, con 643 millones de pesos, y 5) el Organismo Promotor de Medios Audiovisuales, con 99 millones de pesos.

En total, el presupuesto que propone el ejecutivo federal para los medios públicos asciende a 1,282.2 millones de pesos, ligeramente por encima de los 1,269 millones de pesos que propuso en su último año de gobierno el expresidente Calderón. Estoy seguro de que la discusión en la Cámara de Diputados permitirá ampliar ligeramente estos montos. En el mismo tenor, bien valdría la pena que la Cámara de Diputados considere la propuesta que hice de establecer un fondo para financiar la inversión en infraestructura de transmisión digital y equipamiento de estudios de todos los demás medios públicos, los que no están adscritos al gobierno federal, de otra manera, tendrán una muy complicada transición a la Televisión Digital Terrestre.

Regresando al tema del PEF para el sector telecomunicaciones, el caso de Sepomex merece especial atención, entre otras cuestiones, porque sabemos que se encuentra envuelto en una espiral de pérdidas sistemáticas, tal como le ocurre a organismos similares en otras partes del mundo. Ello hace necesario que, tal como lo han hecho otros países, se haga un replanteamiento para este organismo, cuyos gastos de operación rondan los 5,000 millones de pesos por año. No sería tan preocupante que sus pérdidas obedezcan al servicio prestado a millones de mexicanos que recurren a este servicio como su único medio de comunicación remota con otros mexicanos en otras partes del territorio, un método de comunicación que cada vez está más en desuso, por cierto. Lo que verdaderamente preocupa es que el grueso del volumen que maneja Sepomex es correspondencia de dos gigantes corporativos de nuestro país: Telmex y Banamex.

Ambas empresas reciben en promedio un descuento de 75% respecto del precio que paga cualquier mexicano que pretende enviar una carta dentro de nuestro territorio. Aunado a lo anterior, está el hecho de que en siete años, Sepomex no ha modificado sus tarifas, lo que sin duda ha beneficiado de manera directa a estos dos agentes económicos. Esta generosa política tarifaria, se tradujo durante el sexenio de Felipe Calderón en un subsidio de los contribuyentes de nuestro país a Telmex y Banamex, que se estima en 3,100 millones de pesos para el periodo 2006-2012.

Entiendo que ambas empresas alegan -en su defensa- que ese trato privilegiado que Sepomex les dispensa está plenamente justificado, pues se trata de una especie de precio de mayoreo, que se explicaría por el volumen de correspondencia que ellos manejan a través de este organismo público. Podría ser, sin embargo, en el caso de Telmex, bien valdría la pena preguntarle a esta última si ese mismo trato que exige de Sepomex, que le significa millonarias transferencias de los contribuyentes año con año, lo otorga a sus competidores que demandan servicios de su red, a precios de mayoreo. Ahí está el famoso caso de la reventa de larga distancia, servicio en el que durante años fijaba tarifas para sus competidores por encima de las que llegaba a cobrar a sus clientes residenciales.

Estas elevadas transferencias de los contribuyentes a Telmex y Banamex deben sumarse a la pérdida en bienestar anual estimada en 26,000 millones de dólares por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, apenas en enero de este año, ocasionada por las elevadas tarifas en el servicio telefónico fijo, telefonía móvil y banda ancha, que se ubican en un nivel por encima de lo que deberíamos pagar y que se explican únicamente por la ausencia en México de una competencia efectiva en telecomunicaciones. De ese tamaño es lo que anualmente transferimos de riqueza al dominante en el sector. Por ello celebro el Pacto por México.

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