Ímpetu Económico / El falso dilema que plantea MVS

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31 de julio de 2012
Gerardo Flores
El Economista
En diversas ocasiones, he abordado en este espacio varios aspectos relacionados con la explotación en nuestro país de la banda de frecuencias del espectro radioeléctrico ubicada en el rango que va de los 2,500 a los 2690 megahertz, comúnmente referida como la banda de 2.5 GHz.

El tema es de gran relevancia porque, como algunos de ustedes recordarán, esta banda fue asignada en México en la segunda mitad de la década de los 90 para el servicio de televisión o audio restringido vía microondas; sin embargo, en el segundo tercio de la primera década del presente siglo, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) identificó que ésta era más propicia para desplegar redes de banda ancha de nueva generación que continuar usándola para el obsoleto servicio de televisión restringida vía microondas.

Retomo este tema porque ayer tuve oportunidad de ver que en diversas notas periodísticas y columnas se hizo referencia a la supuesta indefinición de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) sobre esta banda. Incluso, en una de ellas leí con asombro una supuesta negociación entre la SCT y MVS sobre el monto de la contraprestación que la segunda debería pagar por obtener la prórroga de sus concesiones y, peor aún, en la misma se cita a uno de los directivos de este grupo declarando: “Tampoco existe un consenso con respecto a la posible renovación de las 20 concesiones que MVS tiene vencidas dentro de la banda de 2.5 gigahertz (sic)”.

No hay que olvidar que MVS es el concesionario que en su momento obtuvo la mayor parte de esta banda en todo el territorio nacional, a través de asignaciones directas, licitaciones y adquisiciones de otros concesionarios. Tampoco hay que olvidar que también en su momento, de manera unilateral, decidió pagarle al Estado mexicano aprovechamientos que en monto resultaban mucho menores que los que realmente estaba obligado a pagar.

Sobre la supuesta falta de consenso con respecto a la posible renovación de las concesiones vencidas y a reserva de que la SCT se pronuncie al respecto, me parece que los mexicanos deben conocer la realidad: no hay tal falta de consenso, la SCT ya se pronunció, decidió no prorrogarle dichas concesiones. No hay más. Que MVS no quiera aceptar tal decisión es otra cosa.

Por otra parte, también es falso el dilema que MVS pretende poner en manos del gobierno federal al afirmar que “las autoridades no han decidido si buscarán fomentar la competencia en el mercado de telecomunicaciones o si pretenderían guiarse por el aspecto recaudatorio”. No hay tal dilema.

Para empezar, porque lo que la SCT pretende es seguir exactamente los mismos pasos que se han dado en muchos otros países, incluido Brasil recientemente, que es, básicamente, asignar esta banda a varios operadores por un precio razonable, no a uno solo, como pretende MVS, a un precio castigado. Ya también en este espacio me he referido a los recientes ejemplos de licitación de esta banda.

Lo que los mexicanos no podemos permitir es que de repente se presente alguien a querer sorprender a los contribuyentes de este país, exigiendo que se le asigne la explotación de un recurso propiedad de todos los mexicanos a cambio de una contraprestación reducida.

Los derechos de explotación de un bien del dominio público tienen un valor intrínseco para quien pretende explotar dicho bien, que está en función de la renta que espera obtener del mismo, por lo mismo, desde el punto de vista económico, se obtiene la mayor eficiencia al otorgar dichos derechos de explotación a aquel agente que esté dispuesto a ofrecer el verdadero valor que le asigna a dicho bien. En condiciones de competencia, se observa que dicho bien normalmente se asigna al agente que tiene una idea mucho más clara de cómo explotar eficientemente dicho recurso.

Es falso que mientras más barata sea la contraprestación que un agente económico debe pagar por el espectro, más rápido desplegará su red, más rápido ofrecerá el servicio concesionado y mejores precios serán los que ofrecerá en el mercado. Ejemplos de inconsistencias con esa hipótesis he dado varios ya en este espacio. También es falso que lo más eficiente es que los 190 MHz totales en esta banda se asignen a un solo agente.

Lo que en realidad corresponde es que la SCT proceda al rescate del resto de la banda de 2.5 GHz conforme al artículo 23 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y que licite ese espectro cuanto antes. No se puede ceder al chantaje de un supuesto proyecto de negocios ya armado. Los mexicanos merecen que ese recurso se asigne de manera competitiva y que, entonces sí, el servicio de acceso a banda ancha móvil se ofrezca en condiciones de competencia por diversos operadores, un escenario que generará mayor bienestar a los mexicanos.

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