IFT: tratar igual a los desiguales

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2018-12-05

Hace dos semanas, en un artículo titulado Telecom: ¿asimetría simétrica?, le comentaba mi opinión respecto del “Anteproyecto de Lineamientos para el Despliegue, Acceso y Uso Compartido de Infraestructura de Telecomunicaciones y Radiodifusión”, sometido a consulta pública por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Los comentarios y opiniones formulados por distintos actores de la industria no tienen desperdicio. En términos generales, reflejan lo planteado en mi artículo, cuyo argumento medular es que imponer obligaciones de compartición de infraestructura a todos los concesionarios implica, necesariamente, eliminar la asimetría entre el agente económico preponderante en telecomunicaciones (Telmex-Telcel) y sus competidores. Si todos tienen la obligación de compartir su infraestructura, entonces todos son regulados de la misma manera que Telmex y Telcel y la asimetría desaparece.

La reforma en telecomunicaciones de 2013 estableció expresamente que se debería regular de manera asimétrica al preponderante respecto de sus competidores y, con mayor o menor fortuna dependiendo de la obligación que analicemos, así se ha hecho. La regulación asimétrica implica que Telmex y Telcel deben tener una serie de obligaciones especiales que limiten su poder de mercado; esto es, su poder para fijar precios, imponer trabas para el desarrollo de sus competidores o discriminar entre clientes, dependiendo de si son usuarios finales o competidores suyos.

Los comentarios de Telmex al proyecto de lineamientos ponen de manifiesto su pretensión de que la asimetría en materia de compartición de infraestructura desaparezca, al grado de que propone trasladar a los lineamientos definiciones y conceptos constitutivos de sus propias obligaciones asimétricas, particularmente aquellos incluidos en su Oferta de Referencia para el Acceso y Uso de Infraestructura Pasiva. Como siempre, la postura de Telmex guarda una clara lógica interna. Mientras más se parezcan las obligaciones de sus competidores a las suyas propias menor será el margen de negociación de éstos, que, a su vez, tendrán que incurrir en costos que hasta ahora han sido obligatorios para el preponderante.

Con algunas diferencias, los competidores de Telmex y Telcel coinciden en sus comentarios respecto del hecho de que en ningún país desarrollado se obliga a los competidores del dominante a compartir su infraestructura, y la razón es bastante simple: si algún competidor solicita al dominante usar alguna parte de su infraestructura, éste revirará con varias solicitudes para usar la infraestructura de aquél, aunque no la necesite. El poder excesivo derivado de una altísima concentración de mercado le permite darse esos lujos y muchos más.

También, los competidores piden que la obligación de compartir su infraestructura sólo aplique para casos excepcionales en los que efectivamente no haya ninguna otra opción. Por su parte, Telmex pretende que se aplique para todos los casos, haya o no otras opciones o, peor aún, tenga o no infraestructura propia en ese mismo lugar. Ante la imposibilidad de sacudirse la obligación de compartir infraestructura, Telmex y Telcel pretenden que esa misma obligación le sea impuesta a todos. Así volverán al status quo previo a la reforma y que tantos beneficios les generó.

De los comentarios expresados durante la consulta destaco, por su trascendencia, lo manifestado por la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CANIETI): “debe observarse que el proceso de compartición de infraestructura del AEPT es ineficaz y está lleno de barreras operativas que no permiten la prestación eficiente del servicio de infraestructura pasiva. Después de 4 años de vigencia de la oferta de compartición de infraestructura sólo se ha logrado la compartición de un muy pequeño porcentaje de postes y de ductos del AEPT, derivado principalmente por estos procesos ineficientes que agregan condiciones, costos y tiempos excesivos que desincentivan la utilización de la oferta. Dado lo anterior, sugerimos enfocar los esfuerzos regulatorios a mejorar y agilizar el proceso de compartición de infraestructura del AEPT, y no imponer obligaciones de compartición de infraestructura a los concesionarios”. Más claro, ni el agua. Espero que el IFT tome en cuenta los comentarios de la industria.

Cambiando de tema. En la época de la posverdad, un gobierno posliberal prefieren pagar con lustros de anticipación miles de millones de dólares a fondos extranjeros para tener el lujo de enterrar un aeropuerto en el lecho seco de un lago salobre.

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