Falta de consistencia regulatoria en Telecom

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Si no nos estuviéramos ya acostumbrando a que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), como la Chimoltrufia, lo mismo dice una cosa que lo contrario, sería de llamar la atención la falta de consistencia en sus prácticas regulatorias, de consulta y transparencia.

Hace poco más de tres años, con más buena fe que experiencia, el entonces nuevo IFT ordenó la creación por parte de Telmex y Telcel de un sistema electrónico de gestión que permitiera a sus competidores compartir la infraestructura del preponderante en condiciones equitativas. Para la creación de ese sistema, por supuesto, se necesitaba la participación de Telmex y Telcel, como titulares de la infraestructura a compartir, así como la entrega por parte de éstas de información pormenorizada sobre la ubicación y características técnicas de toda su infraestructura.

Con tino, pero ignorantes de las mañas del preponderante, el IFT estableció la creación de un comité técnico para definir los formatos de entrega de información, interfaces, mecanismos de seguridad, encriptación, manejo de las bases de datos y todo lo relativo al sistema electrónico de gestión. De acuerdo con el propio IFT, el comité técnico tenía como objetivo que toda la industria participara en la definición de los aspectos técnicos bajo los cuales habría de operar el sistema, toda vez que, y cito al IFT, “son los operadores quienes con base en sus necesidades podrán aportar información relevante acerca del debido funcionamiento del mismo”.

Los comités técnicos de los sistemas electrónicos de gestión en servicios de telecomunicaciones móviles, fijos y de desagregación se crearon mediante resolución del pleno del 28 de mayo del 2014 y se aprobó la convocatoria para el registro de los representantes de los concesionarios de redes públicas de telecomunicaciones y operadores móviles virtuales interesados en participar en los comités.

Después de tres años de reuniones interminables, el famoso sistema electrónico de gestión nunca cumplió con los objetivos para los que fue diseñado, principalmente, por la falta de información por parte de Telmex y Telcel. Tan es así, que el 27 de febrero del 2017, el pleno del IFT decidió ordenar la separación funcional de Telmex para que una sociedad independiente preste a todos los operadores, incluyendo a Telmex, los servicios al mayoreo en igualdad de términos y condiciones.

No obstante, en un extraño giro de 180 grados que sólo crea suspicacia, para la separación funcional de Telmex, el análisis de toda la información requerida y la implementación de los sistemas necesarios, el IFT ha excluido del comité (ahora llamado “grupo de trabajo”) a todos los concesionarios y operadores móviles virtuales que no forman parte del agente preponderante. Si pensamos de buena fe, parece que el IFT ya no considera que “son los operadores quienes con base en sus necesidades podrán aportar información relevante acerca del debido funcionamiento del mismo”. Si, por el contrario, pensamos de mala fe, podríamos concluir que Telmex ya le agarró la medida al IFT y que con la experiencia de estos últimos tres años ha concluido que es mejor llegar a un acuerdo en lo oscurito con Telmex que permitir a los supuestos beneficiarios de esta medida opinar sobre las mejores prácticas para implementarla. Total, los tribunales supuestamente especializados en telecomunicaciones y competencia económica le dan la razón al IFT, nueve de cada diez veces.

Por si fuera poco dejar fuera a los competidores de un proceso de esta trascendencia, el IFT ha sido muy generoso en los plazos impuestos a Telmex. Si todo sale bien, será hasta dentro de tres años en que la separación funcional empiece a operar en su fase beta, es decir, llena de errores.

Por cierto, el IFT no sólo olvida sus palabras sino el texto mismo de la Constitución. El Artículo 28 de la Constitución dice expresamente que el IFT deberá imponer límites a la concentración nacional y regional de frecuencias; aun así, hace unos días autorizó la adquisición por parte del preponderante de 60 MHz en la valiosísima banda de 2.5 GHz, con lo que éste acaparará más de 51% de las frecuencias comerciales en el mercado. Ningún operador, en ningún lugar del mundo, tiene más de 40 MHz en esta banda.

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