Economía, calificadoras, y Pemex

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2019-06-14

Ya habíamos comentado en este espacio que mientras la economía no se le descomponga al presidente Andrés Manuel López Obrador, podemos estar tranquilos de que su gobierno no entrará en crisis.

La otra variable que hemos comentado, que es muy sensible para la población, es la de la inseguridad, pero por lo pronto concentrémonos exclusivamente en la parte económica.

La economía nacional está frágil pero estable. El comportamiento del tipo de cambio y de la Bolsa Mexicana de Valores así lo demuestran. Hay que considerar que México tiene una tasa de interés real muy por arriba de la que tienen nuestros principales socios comerciales.

Esto último, sumado a que el peso mexicano es la moneda más líquida de los mercados emergentes, provoca que exista una gran entrada de capital especulativo a nuestro país, y que por ende el tipo de cambio permanezca estable.

Ahora bien, ya hay claros signos de que la economía se está desacelerando. Todos los pronósticos de crecimiento del PIB para el 2019 se han ajustado a la baja (menos del 2 por ciento en promedio). Las calificadoras hace unos días degradaron la calificación soberana de México y la de Pemex la redujeron a “bonos basura”.

El gobierno de AMLO no está logrando conectar del todo con el capital privado. Los inversionistas ven con mucha reserva las políticas públicas implementadas, y no tienen la suficiente confianza para arriesgar capital. Les preocupa el incumplimiento del Estado de derecho, y que no haya reglas claras de juego.

En este sentido, es muy alentador saber que Pemex le dará entrada al capital privado, al licitar 148 campos petroleros nuevos de 2020 al 2024. Esto va a representar elevar la producción de petróleo en un 36 por ciento. Esto es parte del plan de negocios que Pemex presentará en los próximos días.

Esperemos que las calificadoras tomen lo anterior en cuenta, para revaluar su posición frente a la deuda soberana y la propia de Pemex. Es una primera señal positiva para sacar a flote a la empresa productiva del Estado.

En otro tema. La banca de desarrollo del país está volteando a ver a la financiera Crédito Real, que durante más de 25 años ha estado atendiendo a la base de la pirámide socioeconómica de la población.

La idea es que, a través de esta empresa, se puedan canalizar recursos públicos a este segmento, que tradicionalmente ha estado desatendido por la banca comercial. Crédito Real puede ser un vehículo más para hacer llegar los miles de millones de pesos en programas sociales, que el gobierno quiere otorgar a la población más desfavorecida.

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