El Despegue

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Eduardo Ruiz Vega/ Diario La Razón

Finalmente, después de largos meses de espera, el denominado Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) está a punto de despegar. Hoy hace una semana, en el último minuto del plazo establecido por la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, radiodifusión y competencia económica, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, envió sus propuestas de comisionados para integrar a este nuevo órgano regulador.

El Pleno del Ifetel estará integrado por siete comisionados, en lugar de cinco, como ocurre actualmente con la Comisión Federal de Telecomunicaciones o Cofetel. Sus atribuciones y, por ende, su estructura, serán mucho más amplias. Atrás quedó la concepción de un órgano regulador subsumido formalmente a la voluntad de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Al menos, eso es lo que dice el articulado constitucional reformado a partir del 23 de mayo pasado. No obstante ello, es previsible que esta fuerza de autonomía constitucional tarde tiempo en tomar altura después de su despegue. La palabra impresa, aunque sea parte de la más alta norma jurídica de la Nación, no puede modificar de forma instantánea a la realidad.

El origen de mi falta de optimismo en torno a la temporalidad con la cual advertiremos de manera palpable (y favorable) este cambio estructural, se encuentra en los “usos y costumbres” observados cada vez que sucede una reorganización agresiva de instituciones como será el despegue del Ifetel. En este sentido, baste recordar el génesis y sufrida existencia del órgano regulador de las telecomunicaciones que está a punto de desaparecer, es decir, la Cofetel.

Es cierto que la Cofetel fue creada con vergüenza, casi en silencio, mientras que el Ifetel arriba a la vida con fanfarrias y cohetones. También lo es, como ya se ha señalado, que el Ifetel está sobrado de atribuciones que jamás le fueron concedidas a la Cofetel. No obstante ello, debemos estar conscientes que la infraestructura con la cual cuenta la Cofetel hoy en día después de más de década y media de existencia, pareciera ser tan insuficiente para el Ifetel como las oficinas prestadas en la Torre de Telecomm y las plazas de limosna que en su momento la Secretaría de Comunicaciones y Transportes pichicateó a la Cofetel, allá por 1996.

El monstruo de varias cabezas que creó la reforma constitucional, el Ifetel, precisa de una estructura gigantesca de recursos humanos y materiales para poder desahogar el cúmulo de asuntos que le han sido encomendados. El Ifetel deberá ser un gigante que aglutine lo que hoy son la Cofetel, algo similar a la Comisión Federal de Competencia, la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía de la Secretaría de Gobernación y, claro está, buena parte de la estructura de la Subsecretaría de Comunicaciones de la SCT. Si nuestros legisladores son todavía más ambiciosos (y existen los que piensan así), el Ifetel deberá, además, replicar estructuras con la Profeco, la Dirección General de Juegos y Sorteos de Gobernación y el área de control sanitario de la publicidad de la Cofepris.

Yo no me puedo imaginar aún en donde van a caber tantas personas, ya que es claro que el moderno edificio de Insurgentes de la Cofetel no las podrá alojar. Ahora imaginemos cuánto tardará el proceso para la transferencia de recursos, si es que en verdad son transferidos, y su integración bajo un mismo paraguas denominado Ifetel que empiece a funcionar con eficiencia y eficacia.

Le recomiendo, estimado lector, tomar asiento. Apenas la semana entrante, si la CNTE lo permite, serán entrevistados por el Senado de la República las personas propuestas para integrar el órgano de gobierno del Ifetel.

Twitter: @ruizvegamex

 

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