Campaña de 2018 y los medios de comunicación

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2017-11-28

Con el “destape” de José Antonio Meade ayer, quien va en ruta para ser el candidato del PRI en las elecciones presidenciales de 2018, ya tenemos a prácticamente todos los aspirantes definidos: Meade por el PRI-PVEM, PANAL y PES, Andrés Manuel López Obrador por Morena, Ricardo Anaya por el PAN —probablemente ya sin el Frente Ciudadano por México— y Miguel Ángel Mancera por el PRD. De los independientes, creo que pueden conjuntar las firmas necesarias para estar en la boleta electoral Jaime Rodríguez, actual gobernador de NL, y Margarita Zavala, ex primera dama.

Las campañas políticas que arrancan el 14 de diciembre partirán con 53 millones de spots. Nunca en la historia del país han habido tantos spots electorales. Millones de promocionales que, además de ser una prerrogativa gratuita para los partidos políticos, tienen cientos de miles de versiones que provocan que los televidentes y radioescuchas ya ni siquiera distingan qué propone un candidato y otro.

Así pues, la mayor parte de la población definirá su voto con base en la cobertura mediática, los debates entre presidenciables y, en menor medida, lo que se diga en redes sociales.

Cobertura mediática. El grueso de la población mexicana se informa por estaciones de radio y TV (de acuerdo con datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones, la TV abierta es el medio más consumido en el país con 74%, mientras que el porcentaje de personas que escuchan la radio es del orden del 41%). Para la radiodifusión, la norma electoral prohíbe la compra de notas, lo que se considera una adquisición indebida, así que el Instituto Nacional Electoral (INE) tiene que asegurar que exista sólo cobertura periodística (no comprada).

Para ello, el INE va a monitorear un total de 503 programas (156 de TV y 347 de radio), así, de encontrar irregularidades, se pueden presentar las denuncias correspondientes. Sin embargo, Morena ha impugnado este acuerdo pues quiere que se supervisen más programas. El problema es que ampliar el monitoreo significa más dinero, además de que podría ser un desperdicio, pues partidos y cualquier ciudadano pueden presentar una queja y solicitar que cualquier programa de radio y TV (y hasta impresos) sea investigado.

Lo difícil para el INE será no caer en las trampas de los partidos, sobre todo de quien vaya adelante en las encuestas, pues a menudo buscan inhibir la cobertura periodística- electoral al denunciar que ciertos reportajes o entrevistas de sus contrincantes son “pagados”. Y es que, al tener que enfrentar y responder procedimientos especiales sancionadores del INE, muchos medios y periodistas han decidido no hacer notas sobre las elecciones, pues los procedimientos del INE rayan ya en lo inquisitorio: en los últimos años se han abierto 619 quejas contra periodistas y medios y solamente se han sancionado a 31 de ellos (únicamente 5% de los casos). Además, el INE consecuenta las denuncias frívolas de los partidos pues, contrario a lo que señala la ley electoral, no ha sancionado a ninguno de ellos por los ataques contra los medios de comunicación.

Será clave asegurar la libertad de los medios de comunicación para que puedan hacer la cobertura que busquen sus respectivas audiencias.

Debates. El INE piensa organizar tres. A su vez, está haciendo un esfuerzo serio para modernizarlos, pero enfrenta problemas: el primero de ellos es que aspirantes a la presidencia ya están, con meses de antelación, declinando ir a los mismos, como es el caso de Jaime, El Bronco, Rodríguez.

Otro problema que tiene el Instituto es que ha encomendado a su área de Comunicación Social “realizar, producir, difundir y supervisar” los debates. Difícilmente un área que no produce programas ni informativos ni debates tiene la capacidad para hacerlos.

Además, el INE decidió ciudades y horarios para los debates sin mayor análisis. De llamar la atención que seleccionó que éstos fueran a las 8:00 pm, tiempo del centro del país, lo que significa que, en verano, en todo el pacífico, serán a las 6:00 pm, haciendo que prácticamente nadie en esas zonas del país los vea. Y en el centro, por el horario seleccionado, se interrumpirá programación dedicada a niños como La Voz Kids o Master- Chef Junior.

Finalmente, si bien el INE planea hacer tres debates, la ley electoral establece que los medios comerciales sólo deben de llevar dos de manera obligada y esto sólo en los canales de cobertura superior al 50% del territorio nacional, lo que significa que Las Estrellas, Canal 5, Azteca 1 y 7, así como Cadena 3, tienen la obligación de llevar sólo dos debates, no el tercero que organizará el INE. La radio comercial y el resto de los canales de TV privados no tienen ninguna obligación de transmisión. Así, si el INE quiere que se transmitan sus tres debates, debe de asegurar un muy buen debate que sea del interés de las audiencias mexicanas.

Las elecciones están por iniciar y habrá que ver cómo se desarrolla la parte mediática. La anterior composición del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sobre- reguló a los medios de comunicación. Parece que la actual Sala Superior y el INE están buscando una mayor participación de los medios en la cobertura electoral a efecto de hacer contraste entre los candidatos y sus propuestas. Ya veremos cómo se procesa el tema.

Cambiando de tema…

Los bajos ratings de Miss Universo: los programas de Nuestra Belleza México y de Miss Universo han venido perdiendo audiencia, además de que producirlos y/o comprar sus derechos es algo cada vez más costoso. Desde luego, no ayuda que haya que hacer una complicada traducción de inglés a español en tiempo real y menos ayuda que eliminen a la concursante mexicana en las primeras fases del concurso. El hecho es que ayer Miss Universo, que se transmitió por Azteca 1, tuvo un rating bastante bajo, superado por La Voz México en Las Estrellas y, desde luego, por el partido América-Cruz Azul que se transmitió en Canal 5. Incluso Master Chef, también de Azteca, superó en rating a Miss Universo. Quizá estemos viendo el final de este tipo de programas que además refuerzan un cierto estereotipo de mujer.

Y aunque los derechos de Miss Universo fueron vendidos por Donald Trump a WME Entertainment en 2015, parece que el daño que se le hizo a la marca sigue vigente.

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Acerca del Autor

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Abogado y analista para Televisa, ACIR, RadioFormula, IMER y periodico El Universal