Banda Ancha / ¿Quien va a SCT?

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Roberto García Requena

Ovaciones

Estamos a escasos días de conocer el gabinete que gobernará con Enrique Peña Nieto para los próximos seis años. A pesar de la poca información respecto a estos nombramientos hay personas que claramente se perfilan para encabezar algunas secretarías de Estado. En el caso de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) se han dado algunas pistas de quién podría quedará al frente de esta dependencia de suma importancia para la economía y competitividad del país.

En el equipo de transición no se nombró a un coordinador cómo enlace en el sector; aunque sí lo hubo para el caso particular de infraestructura en manos de Gerardo Ruiz Esparza. Fue de llamar la atención que dentro de las áreas estratégicas de la transición no se haya concebido una coordinación de telecomunicaciones. Este sector es vital para el desarrollo de la economía nacional al representar ingresos de alrededor de 30 mil millones de dólares al año, y con tasas de crecimiento de aproximadamente 12 por ciento, tres veces más que el PIB.

La SCT no se va a partir en dos (infraestructura y telecomunicaciones) como en algún momento se pensó. Esta decisión se aplaude en razón de que crear una Secretaría de Telecomunicaciones solamente hubiera agravado el problema de la doble ventanilla existente desde hace años con la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel). Ahora bien, la decisión que tome el presidente Peña para designar al secretario de SCT será crucial para que avance un sector vital para el país.

La experiencia de este sexenio que concluye no puede ser peor y muestra cómo una mala cabeza en SCT termina por perjudicar el diseño y ejecución de políticas públicas de largo plazo. A lo largo de esta administración la SCT tuvo tres secretarios al frente (Luis Téllez, Juan Molinar Horcasitas, y Dionisio Pérez-Jácome), cuatro subsecretarios de Comunicaciones (Rafael de) Villar, Purificación Carpinteyro, Gabriela Hernández, y Héctor Olavarría), y dos presidentes de Cofetel (Héctor Osuna y Mony de Swaan). Sin señalar aciertos y errores de cada uno en particular, la verdad es que con esta rotación de funcionarios, en algunos casos sin el perfil para ocupar el cargo, no se pudieron establecer las líneas estratégicas para conducir al sector de las tele- ‘ comunicaciones.

En SCT se necesita un hombre con visión clara del sector, con experiencia probada en la materia, ya sea en gobierno, en la academia, o en la industria. No se puede improvisar un secretario de esta talla.

Además de sus calificaciones técnicas también se necesitará a un político que pueda alinear los intereses en una industria que se ha caracterizado por su rijosidad, al tiempo de establecer una agenda que beneficie el interés de los consumidores. Pronto sabremos el nombre del ungido.

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