Banda ancha / Compromiso 44

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Roberto García Requena

Ovaciones

Dentro de los acuerdos para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad del Pacto por México, suscrito por el presidente Enrique Peña y los representantes d de las principales fuerzas políticas del país, se estableció el compromiso 44, respectivo a la competencia en telefonía y servicios de datos, y que a la letra dice:

“Se regulará a cualquier operador dominante en telefonía y servicios de datos para generar competencia afectiva en las telecomunicaciones y eliminar barreras a la entrada de otros operadores, incluyendo tratamientos asimétricos en el uso de redes de terminación de tarifas, regulación de la oferta conjunta de dos o más servicios y reglas de concentración, conforme a las mejores prácticas internacionales.”

Me parece que este compromiso particular es el más relevante de todos los establecidos en el Pacto por México en materia de telecomunicaciones. Desde la creación de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) en 1996 no se ha podido aplicar en firme una sola resolución de dominancia para controlar el poder de mercado de Telmex y Telcel. Han transcurrido 15 años, y a pesar de varios intentos, el tratamiento regulatorio que se le ha dado a este par de operadores es exactamente el mismo al que se la ha aplicado al resto de los concesionarios de telecomunicaciones en el país. Se ha tratado igual a los desiguales. No se ha regalado asimétricamente a Telmex y Telcel que controlan el 70 y 80 por ciento de los mercados fijo y móvil, respectivamente.

La intención de este tipo de regulación es emparejar el terreno de juego entre las empresas dominantes y el resto de prestadores de servicios, a efecto de propiciar condiciones de mayor competencia en el mercado, con la consecuente mejora en los precios y calidad de las telecomunicaciones. Las condiciones de competencia en México son verdaderamente precarias y los mercados están muy lejos de haber madurado. Basta compararnos con el resto de los países de la OCDE para damos cuenta de dónde nos encontramos en términos de precios. México es de los países más caros en telecomunicaciones y ni qué decir de la calidad de los servicios.

Telmex y Telcel han representado dos murallas infranqueables e intocables para el resto de los operadores. A pesar de los avances que se han tenido recientemente en materia de interconexión para equilibrar las condiciones en el mercado, todavía falta mucho por hacer para aplicar una regulación eficiente y efectiva que realmente fomente un entorno de competencia. Por ello hay que celebrar el compromiso del gobierno y las distintas fuerzas políticas para que finalmente entre en vigor la tan esperada regulación de dominancia que ha sido el gran pendiente desde hace varios años en el sector de las telecomunicaciones.

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