Banda Ancha / Ahora sí a ponerse a trabajar

0

Roberto García Requena

Ovaciones

Después de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) declarara por unanimidad la validez de la elección presidencial y desechara todas las pruebas presentadas por el Movimiento Progresista, es hora de dejar al proceso electoral en el pasado y enfocar nuestra energía a construir un país más prospero. El 1 de julio se celebró una elección que cumplió con los preceptos constitucionales; una elección que contó con la participación de 50 millones de mexicanos que manifestaron de manera libre y auténtica su voto en las urnas. Tampoco hubo un solo viso de inequidad. Ganamos todos. Ganó el país, su democracia e instituciones.

Una vez zanjada la impugnación electoral, México ya tiene presidente electo y se llama Enrique Peña Nieto. Ahora vendrán tres largos meses de transición en los que equipos del gobierno saliente como del entrante trabajarán para lograr un relevo de estafeta lo más terso posible. Peña Nieto logró 19 millones de votos de gente que cree en su persona y en la posibilidad de que encarne la diferencia entre el México viejo de la corrupción y la ineficiencia, al México moderno y del progreso. Fueron muchas las promesas de campaña que se hicieron por parte del abanderado priista. Ahora es momento de trabajar para cumplir.

Son muchos los temas en la agenda nacional. Por lo pronto parece que hay una buena disposición tanto por parte de Peña Nieto, como del todavía presidente Calderón, para pasar algunas reformas de gran envergadura en la Legislatura que acaba de iniciar este 1 de septiembre. Por otro lado, la composición numérica de las cámaras del Congreso de la Unión obligará al PRI y al gobierno de Peña a sentarse a negociar con legisladores de otros partidos, principalmente del PAN y el PRD. No contar con mayoría absoluta en las cámaras de diputados y senadores por parte del gobierno en turno, desde 1994 con Zedillo, después con Fox y ahora con Calderón, ha provocado, entre otras cosas, que las grandes reformas legislativas que necesita el país se hayan frustrado. El gobierno de Peña no será la excepción, pero esperemos que él y su equipo sí tengan la destreza y habilidad política para saber convencer, negociar, avanzar.

El país no aguanta otro sexenio con la misma inercia. Se necesita una profunda transformación nacional que parta de la construcción de acuerdos entre todas y cada una de las fuerzas políticas y, por supuesto, con la sociedad civil. México tiene que escalar peldaños en la escalera de la competitividad. Tenemos que hacer un país más productivo. La economía tiene que crecer a tasas de al menos cinco o seis por ciento anual, abatir el enorme desempleo existente, darle oportunidad de un trabajo digno a los jóvenes. Y ya ni hablar de la agenda social: pobreza, educación, salud. O el enorme desafío que implica la seguridad pública. Es una gran responsabilidad la que hay por delante.

Compartir.

Acerca del Autor

Author Image