Subsidio público para ganancias privadas

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Gerardo Soria/ El Economista

Hace bien Mony de Swaan, ex Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), en advertir que el tema de fondo tras las revelaciones que ha publicado El Economista es la red paraestatal que se pretende monopolice la totalidad de la banda de 700 MHz, 130 MHz en la banda de 2.5 GHz y la red troncal de la Comisión Federal de Electricidad, a la que él, eufemísticamente, se refiere como red abierta. Y es que en la carta que Mony de Swaan elaboró para que Tresalia la enviara a Virgin Mobile, a la letra, se lee lo siguiente:

“[…] el uso de recursos públicos para el desarrollo de dos redes mayoristas, una que usará 90 MHz del dividendo digital (banda de 700 MHz) y la otra que usará al proveedor nacional de electricidad (CFE) para desplegar una red nacional de fibra óptica […] abrirá una ventana importante para el desarrollo y consolidación de los MVNO [operadores móviles virtuales]como competidores en el mercado.

Más adelante, indica que esta ventana de oportunidad puede ser aprovechada por empresas de nicho que no requieren grandes inversiones. Y es cierto, ningún operador móvil virtual invierte en infraestructura, simplemente compra minutos al mayoreo para venderlos al menudeo, aprovechando el nicho de su marca. Tal es el caso de Virgin o de Disney, por ejemplo.

Así, queda claro que los promotores de la nueva red paraestatal (Mony de Swaan, Lucatero y compañía) no buscan en realidad ampliar la infraestructura de telecomunicaciones para llegar a lugares en donde los operadores actuales (Telcel, Telefónica MoviStar, Iusacell, Unefon y Nextel) no tienen presencia, sino vender servicios subsidiados a empresas de nicho que no van a invertir un peso en infraestructura.

Recomendar a Virgin Mobile que renegocie su contrato con Telefónica MoviStar y que posteriormente, aproveche los subsidios con los que operará la red paraestatal implica un claro conflicto de interés para Mony de Swaan. Nadie en el sector sabe al día de hoy cómo demonios va a operar la red paraestatal ni cuál es su plan de negocios o cuánto subsidio requiere. Eso, estimado lector, sólo lo sabe Mony de Swaan, quien desde la Cofetel contrató a McKinsey para elaborar este estudio, por el que pagó 100 millones de pesos y que ahora le sirve para hacer recomendaciones a sus clientes.

Para que la red paraestatal no distorsione el mercado, se requiere que sea competitivamente neutra y para ello hay tres condiciones indispensables: (i) que tenga los mismos derechos que los operadores privados; (ii) que los operadores privados tengan acceso equitativo a los contratos con entidades de gobierno y (iii) que su régimen fiscal sea el mismo que aplica a los operadores privados, es decir, que paguen los mismos derechos y/o contraprestaciones por el uso del espectro. Desconocemos si el plan de negocios de la red paraestatal contempla estos supuestos, pero al referirse De Swaan al uso de recursos públicos para su construcción nos hace suponer que no.

Éste es, en efecto, el grave problema que preocupa a toda la industria de las telecomunicaciones en México. El resto, corresponde ya a las autoridades competentes. 

Twitter: @gsoriag

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