Apenas unos días después

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2 de julio de 2012
Federico González Luna Bueno
El Financiero

Hace unas cuantas semanas nuestras autoridades de telecomunicaciones celebraron una importante reunión con el gobierno de Estados Unidos, de la cual podrían derivar importantes consecuencias para el desarrollo de las telecomunicaciones móviles de nuestro país.

Nos referimos a las Reunión Bilateral de la Comisión Consultiva de Alto Nivel México-EU en materia de Telecomunicaciones, celebrada en Washington, DC, el 8 de junio.

Habituales, en estas reuniones ambos gobiernos van logrando acuerdos sobre innumerables aspectos de telecomunicaciones, principalmente en torno al uso coordinado de bandas de frecuencias. De no existir, reinaría la anarquía y simplemente no podrían funcionar los sistemas de telecomunicaciones respectivos.

En el ámbito internacional de telecomunicaciones, a veces son más importantes los foros bilaterales que los multilaterales, dependiendo de la situación geográfica de cada país. En el caso de México es claro que casi siempre la relación internacional más importante es la que se tiene con EU, pues además de ser el país con el que compartimos una frontera común de tres mil kilómetros, se trata de una potencia mundial en cuanto al desarrollo de tecnologías y al tamaño de su mercado de consumidores.

Como es lógico, la vital importancia de nuestra relación con EU no significa que necesariamente aceptemos las propuestas o planteamientos de nuestros vecinos del norte, pero sin duda deben ser tomados en cuenta de manera muy importante.

En la reunión se discutió un tema clave: la canalización que cada país dará a la banda de 700 megahercios (es decir el tamaño y ubicación de los segmentos en que se dividirá la banda). El tema es clave. A nivel mundial existe consenso en que dicha banda será en la que se desarrollarán los servicios de banda ancha móvil de cuarta generación (4G), que harán parecer a muchos de los servicios actuales como si se tratara de un Ford-T de los años treinta. Por ejemplo, un videoclip de 20 megabytes podrá bajarse en dos segundos.

Lo interesante y preocupante es que días antes de que se celebrara la reunión, funcionarios importantes de la Cofetel habían informado que nuestro país debería adoptar el estándar Asia-Pacífico para la canalización, alejándose del modelo de EU. Tanta fue su seguridad que incluso, airosamente, señalaban que sería la primera ocasión en que nuestro país se alejaría de EU en este sentido. Sabido es que “en casa del jabonero…”.

Entre las razones que dieron para apoyar el estándar Asia-Pacífico respecto del estadounidense están:

1) Costos más bajos de los equipos terminales y para el despliegue de las redes (en el DF costaría 129 millones de dólares vs. 871 millones).

2) Permite la migración de los equipos a otras redes y la portabilidad numérica.

3) En seguridad nacional, el gobierno federal ahorraría siete mil millones de dólares, pues no requeriría desplegar su propia red.

4) En general, la proporción de ahorro sería de uno a cinco.

Las razones de la Cofetel parecían tan convincentes que cualquier gobierno que aceptara algo en contrario bien podría ser tildado de entregado, cuando menos. El caso es que al regreso de su viaje, nuestras autoridades informaron que habían acordado con el gobierno estadounidense seguir un camino de negociación muy diferente del que hubiera cabido suponer apenas unos días antes, al aceptarse tres escenarios hipotéticos: EU migra del plan actual de 700 megahercios al plan de Asia-Pacífico; EU guarda su plan de frecuencias y México adopta el plan de Asia-Pacífico, o México adopta el plan de EU en 700 megahercios.

Como se ve, la contundencia previa a la reunión se la llevó el viento. Desconozco si el modelo de Asia-Pacífico es realmente el mejor para México; espero, sí, que en próximas reuniones bilaterales nuestras autoridades lleguen con una visión amplia de la realidad y con los mejores argumentos (más allá de los meramente técnicos) que permitan que, si ese es el camino que nos conviene, efectivamente se convierta en una realidad.

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