A cuatro años de la Reforma en Telecom

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Esta semana hubo un acto en Los Pinos, encabezado por el presidente Peña Nieto, para celebrar el cuarto aniversario de la Reforma en Telecomunicaciones.

Las reformas estructurales, propuestas por el Ejecutivo y aprobadas por el Congreso de la Unión a principios de esta administración, sin lugar a dudas fueron un acierto y han logrado detonar importantes flujos de inversión en el país (particularmente la Energética y la de Telecomunicaciones). Éste ha sido un factor que ha contribuido para que la economía nacional muestre signos de estabilidad, a pesar de un entorno internacional complejo.

Sólo en el sector de las telecomunicaciones, la inversión extranjera directa (IED) ha representado 3,578 millones de dólares, ejercidos entre enero de 2015 y diciembre de 2016.

Estos montos hacen ver que los inversionistas perciben un marco legal, que les permite apostar fuerte en el mercado mexicano.

Hay datos duros que revelan los primeros frutos de la reforma en este sector. Los precios de los servicios de telecomunicaciones han disminuido sensiblemente. El costo de los servicios móviles se ha reducido 43 por ciento, desde que entró en vigor la reforma. Ya no hay costo de llamadas de larga distancia nacional, y tampoco de larga distancia internacional con Estados Unidos y Canadá.

Por el lado de la penetración de servicios, según datos de The Competitive Intelligence Unit, el aumento en la penetración de la banda ancha fija es de 39.3 por ciento a 48.4 por ciento, y de 15.2 puntos porcentuales en el servicio de TV de paga (60.5 por ciento) entre los hogares mexicanos, durante el segundo trimestre de 2013 (2T13) y el cuarto trimestre de 2016 (4T16).

Asimismo, incrementó la contratación de telefonía móvil, al pasar de un coeficiente de teledensidad entre la población de 87.9 por ciento a 91 por ciento, y en banda ancha móvil de 23 por ciento a 61 por ciento.

La posibilidad de contar con tarifas de interconexión asimétricas entre operadores, también ha sido un factor para promover mayor competencia, y tener un impacto positivo en el bolsillo de los usuarios finales.

Ahora bien, falta mucho camino por recorrer. Desafortunadamente, y a pesar de los datos arriba mencionados, México todavía está muy lejos de lograr mercados en competencia perfecta. Los índices de concentración prácticamente no se han movido desde la promulgación de la reforma, y el operador preponderante permanece con el control del 70 por ciento del mercado.

Es cierto que hay logros, pero también retos por venir. No pueden bajar la guardia las autoridades vigilantes de estos procesos, particularmente el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

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