Travis Kalanick, el polémico CEO de Uber, deja la compañía tras el reguero de escándalos

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Travis Kalanick, consejero delegado de Uber, ha anunciado que va a cogerse una excedencia, aunque no ha dado fecha de retorno, según publica Bloomberg, que ha tenido acceso a una copia del informe que se remitirá al consejo de administración. La compañía le retirará de algunas funciones y nombrará un presidente independiente para limitar su influencia después de una cadena de escándalos.

La compañía va a revisar los resultados de la investigación encargada a Eric Holder, antiguo fiscal general de EEUU, y que fue contratado por Uber para analizar las acusaciones de acoso sexual, discriminación y una cultura empresarial agresiva y machista.

El propio Kalanick, con fama de arrogante y colérico, fue el protagonista de uno de los incidentes más sonados cuando un conductor de Uber le grabó manteniendo una agria discusión con el fundador de la app.  “Asume tu propia mierda, ¡buena suerte!”, le espetó Kalanick al conductor, que se había quejado de un modelo de negocio que le condenaba a la ruina.

El informe de Holder incluye 47 recomendaciones entre las que se incluyen un comité de supervisión, reescribir los valores culturales de Uber, reducir el consumo de alcohol en los eventos de la empresa y prohibir las relaciones íntimas entre empleados y jefes. El consejo de Uber ya se reunió el pasado domingo para revisar la versión detallada del informe y lo aprobó por unanimidad. Tras él, la compañía despidió a Emil Michael, vicepresidente y número 2 del polémico Kalanick.

Reconstruir el equipo ejecutivo

El consejo ha decidido que hasta la vuelta del ya ex consejero delegado se otorgarán más responsalidades al jefe de operaciones (COO, por sus sigles en inglés), un puesto actualmente vacante y para el que Uber sigue buscando candidatos activamente. Esta persona “actuará como socio del CEO pero se centrará en las operaciones del día a día, la cultura de Uber y las instituciones”, señala el informe.

Uber ha sufrido una sangría de ejecutivos en los últimos meses. Bien por su propia voluntad, bien despedidos, el goteo ha sido continuo en unos meses caracterizados por la aparición en prensa de un escándalo tras otro. La compañía, que tiene más de 14.000 empleados, no tiene ahora mismo un número dos que tome las riendas en lugar de Kalanick.

De momento, Uber ha dado algunos pasos para ocupar el actual vacío de sus altas esferas y la semana pasada contrató a Frances Frei, profesora de la Universidad de Harvard, como vicepresidenta senior de liderazgo y estrategio, así como a Wan Ling Martello, vicepresidenta ejecutiva de Nestlé, como consejera independiente.

A pesar de estar permanentemente en el ojo del huracán (también son sonadas sus luchas con países y taxistas, como en España), Uber ha conseguido que su negocio siga creciendo. Los ingresos aumentaron hasta los 3.400 millones de dólares en el primer trimestre y las pérdidas se redujeron, aunque siguen siendo importantes (más de 700 millones de dólares).

Los ejecutivos de Uber buscan que el informe de Holder suponga un punto de inflexión en la compañía, mejorar su imagen y proporcionar una hoja de ruta para el futuro. El ex fiscal general, actualmente parte del bufete Covington & Burling, entrevistó a decenas de empleados durante su investigación, que se extendió más de dos meses. Además, Uber también tiene en marcha otra investigación interna con 215 denuncias ante Recursos Humanos, fruto de la cual se han despedido a más de 20 personas.

“El proceso ha sido más largo y más doloroso de lo que pensamos, pero este capítulo se cierra hoy”, aseguró la mediática Arianna Huffington, consejera de Uber, en un comunicado preparado para la reunión de hoy. “Nuestra tarea es aprender, reconstruir y seguir juntos hacia el futuro escribiendo el próximo capítulo de Uber”.

El origen de la crisis

La chispa que desencadenó la crisis se puede señalar en el calendario. El pasado 19 de febrero, un ex ingeniera de software, Susan Fowler, denunció en un blog que su jefe le había propuesto tener relaciones sexuales, a lo que ella se negó y denunció a RRHH. Este departamente le dijo que no podía hacer nada puesto que él rendimiento de su superior era bueno, por lo que no habría castigo.

Además de esa denuncia de acoso sexual, Fowler detalló en cerca de 3.000 palabras el trato vejatorio que recibían las mujeres en el día a día de esta startup. Por ejemplo, mientras a los hombres se les regalaban chaquetas de cuero, las mujeres tenían que pagarlas, ya que según un ejecutivo no había suficientes como para justificar la compra para ellas.

El post desencadenó un tumulto dentro de la compañía que se extendió por toda la industria tecnológica, a la que se acusa de estar dominada por hombres jóvenes blancos y que muchas veces maltrata a minorías y mujeres. Multitud de mujeres comenzaron a compartir sus propias historias de horror, y la controversia forzó a Silicon Valley a mirarse en el espejo y abrir los ojos más allá del éxito.

Sin embargo, Uber tampoco salió bien parado: según publicó la agencia Bloomberg, al menos media docena de empleados de Recursos Humanos abandonaron la compañía después de que el propio Kalanick boicoteara los esfuerzos por tener una plantilla más diversa.

El informe de Holder no habla específicamente del caso de Fowler, pero los cambios que se introducen a partir de él incluyen medidas para convertir a Uber en un lugar más llevable para mujeres y minorías. Por ejemplo, quiere dar más galones al departamento de Diversidad, revisar los sueldos de los ejecutivos para incentivar el buen comportamiento e introducir cursos obligatorios de buen liderazgo. Actualmente, solo el 15% de los empleados de Uber son mujeres.

Una investigación exhaustiva

El informe va más allá de los problemas de acoso sexual, e incluyó, por ejemplo, un viaje a un karaoke en Corea que acabó con denuncias en RRHH y el uso de un software llamado Greyball que ayudaba a los conductores a engañar a la policía y así evitar sanciones. Asimismo, se ha recabado información sobre un caso de violación en India por parte de un conductor, que habría sido ocultado. Además, Eric Alexander, jefe de negocio en Asia, habría accedido al historial médico de la víctima de manera fraudulenta, información que habría compartido con Kalanick y su número dos, Michael.

Con todo, el informe de Holder no entrará en detalles de nombres o incidente concretos, por lo que no se esperan nuevos despidos. De hecho, muchos de los cambios planeados son más simbólicos que ejecutivos. Por ejemplo, el cambio de nombre de una sala de conferencias: de War Room (Sala de Guerra) a Peace Room (Sala de Paz).

Donde sí se incluirán reglas más estrictas será en lo relativo al alcohol, medicamentos y el sexo en la oficina. “Uber debería estudiar la imposición de límites en el presupuesto destinado a la compra de alcohol por parte de los gerentes”, dice explícitamente el informe.

Oficialmente, la decisiónde Kalanick también tiene que ver con el reciente fallecimiento de su madre, cuyo funeral fue el pasado viernes. Pero a Uber le queda mucho camino por recorrer. Su consejero delegado ha sido la cara visible de muchos de sus escándalos. La fuga de directivos en el último año ha incluido a los responsables de vehículos autónomos, de mapas, de desarrollo de negocio y de ingeniería. Muchas de esas vacantes no están cubiertas.

Nadie es más importante que Kalanick para definir la cultura de la compañía. Como co-fundador fue capaz de construir una empresa global a su imagen y semejanza. Una personalidad que dejó impresa en unos valores, centrados  en una meritocracia que muchas veces ha escondido prácticas en las que el fin justifica los medios, de los que ahora Uber quiere deshacerse.

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