La ineficiencia de la reforma Telecom

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2017-11-06

Con la decisión tomada hace unos días en el pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), se ha materializado otra de las grandes pifias de las reformas estructurales que impulsó Peña Nieto a su llegada a la Presidencia. El fin de la “tarifa cero”, no solo significará un aumento de precios para los usuarios, sino también, la conclusión de una incipiente competitividad en telecomunicaciones que ni siquiera había tenido oportunidad de tomar rumbo. Hoy, los agentes preponderantes se consolidan de nuevo como intocables por la Ley.

Como resultado de la reforma en telecomunicaciones de 2014, Telmex y Telcel, filiales de América Móvil fueron declaradas preponderantes, por tener más del 50% del mercado, por lo que se les impusieron reglas específicas, situación que fue apelada por la defensa de Slim. Sin embargo, en una controvertida decisión,la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó en agosto pasado, que el Artículo 131 de la ley en la materia, que establece la tarifa cero en telefonía móvil, era inconstitucional, argumentando que la regulación en telecomunicaciones es exclusiva del IFT y no del Congreso.

Al cierre de 2016 se contabilizaron poco más de 110.4 millones de líneas de telefonía móvil en México, siendo el 83.1% de estas en sistema de prepago. Se dice que ocho de cada 10 personas cuenta con un celular. El 64.8% del mercado de comunicación celular pertenece a América Móvil (Telcel), Movistar con el 22.4%, y AT&T cuenta con el 11.6%, esto a pesar de que la telefónica de Slim, presenta el mayor número de quejas por cobros indebidos. En la telefonía fija, se cuenta apenas con 19.5 millones de líneas, en donde a través de Telmex y Telnor, Carlos Slim posee más del 61% del mercado.

La interconexión que es el punto clave, fue afectada con las reformas de 2014, y según información del IFT, los precios de los servicios de telefonía celular se redujeron hasta en un 16.8%, mientras que el Banxico, apunta que la baja de precios en la materia fue determinante para finalizar 2015 –un año después de la reforma- con una inflación relativamente controlada.

Cifras de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de las Tecnologías (Endutih) 2016, revelaron que más de 81 millones son usuarios de celulares de seis años o más, de los cuales, 60.6 millones utilizan un teléfono inteligente o Smartphone. Sin embargo, poco se analiza que el consumo de estos dispositivos, tiene efectos adversos ya que los métodos de producción y desecho empleados, han causado gran impacto ambiental. Greenpeace señala que por año se desechan tres millones de toneladas métricas de teléfonos que tienen una vida promedio de apenas 26 meses.

Las tendencias han hecho que productos como el recién lanzado Iphone X se vuelvan objetos del deseo, y cuando uno aún no ha terminado de pagar el modelo anterior, los anaqueles ofertan como “novedad” un producto que es oneroso e incongruente a la realidad nacional tanto en costos de adquisición, mantenimiento y servicios.

Hace poco se aprobó en la Cámara Baja por iniciativa de Movimiento Ciudadano, que se vigilen más los cobros de los servicios telefónicos, poder poner fin a contratos injustos, y fijar límites de pago.

Sin embargo, con la decisión tomada, se fulmina el espíritu de una reforma que a pesar de la falta de consensos, se sacó adelante con el único fin de combatir los monopolios. Mientras las autoridades continúen impedidas a ser contundentes, y se beneficie a los grandes corporativos, poco es lo que los usuarios podrán hacer para exigir justicia.

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