La OTI y la libertad de expresión

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El miércoles 31 de mayo, la Organización de Telecomunicaciones de Iberoamérica, que preside Emilio Azcárraga Jean, emitió un boletín de prensa en el que señala las principales acciones y resultados a un año del relanzamiento de dicha organización. Este comunicado se emite a raíz de la tercera reunión de esa asociación internacional que se llevó a cabo en el Centro de Noticias Univisión de la ciudad de Miami, Florida. Sobresale el hecho que las 31 empresas participantes refrendaron su compromiso en impulsar el acceso a la conectividad de la región y defender las libertades de expresión y de prensa. Un comunicado más que oportuno en la medida en que en esa reunión se trataron asuntos de enorme importancia pero, sobre todo, a mi manera de ver, el tema de la libertad de expresión y de prensa que en el mundo iberoamericano está seriamente amenazado.

Vayamos por partes: el impulso al desarrollo de nuevos contenidos audiovisuales y el acceso a la conectividad en nuestros países es prioritario en la medida en que el mundo actual registra un cambio tecnológico acelerado y una transformación en los gustos y preferencias de las audiencias. Por tanto, las empresas del ramo están llevando a efecto un cambio adaptativo de gran calado para adecuarse a esas tecnologías y a esa nueva condición de las audiencias.

Quienes tienen acceso a las telecomunicaciones suman cerca de 900 millones de personas. “Este mercado aporta anualmente 127 mil millones de dólares, lo que ha dado como resultado que la OTI se convierta en un motor fundamental de crecimiento en la región”, dice el documento. Esa es la muestra de que el sector de las telecomunicaciones es un puntal de la economía nacional e internacional. Pero además es símbolo de integración entre públicos dispersos. Ahora podemos tener acceso, como mucha mayor facilidad, en los aparatos que queramos, a producciones chilenas, argentinas, colombianas, brasileñas, españolas y así por el estilo.

En la reunión de Miami se abordaron temas de relevancia global. Esos tópicos se discutieron en mesas de trabajo: “Impacto de las nuevas medidas migratorias y fiscales en Estados Unidos”. Mesa en la que participaron Arturo Valenzuela de la Universidad de Georgetown, María Rodríguez de la Coalición de Migrantes de Florida y René Pérez (Residente), quienes fueron moderados por Juan Luis Cebrián del Grupo Prisa. Allí se puso de manifiesto la necesidad de fortalecer a las organizaciones de migrantes y, al mismo tiempo, dar pasos hacia una ciudadanía global.

“La evolución de los contenidos en la era digital”, panel moderado por Jorge Carlos Rendo del Grupo Clarín. Intervinieron: Aaron Sharonckman de Politfackt, Isaac Lee de Televisa-Univision, Kurt Opsahl de la Fundación Electronic Frontier y Gerardo Vélez de Twitter. Allí “se enfatizó el papel protagónico que los medios toman para la creación y revisión de la veracidad de contenidos que las audiencias reciben a través de las distintas plataformas digitales”.

La tercera mesa, tema que en lo particular me apasiona, estuvo dedicada a “La situación de la libertad de expresión en Iberoamérica”, la cual fue moderada por Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA). En ella participaron: Laura Chinchilla, ex presidenta de Costa Rica y actual miembro de la OTI; Alberto Ibargüen de la Knight Foundation; Edison Lanza de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Matthew Sanders de la Sociedad Interamerica de Prensa (SIP).

El llamado de la OTI a la libertad de expresión y de prensa es más oportuno en la medida en que en nuestra región hay serias restricciones para ejercer ese derecho fundamental. Pensemos, simplemente, en lo que hoy está sucediendo en Venezuela: el régimen encabezado por Nicolás Maduro ha hecho gala de intolerancia y brutalidad contra aquellos medios que no son afines a la doctrina “bolivariana”; son incontables los periódicos, las estaciones de radio, las cadenas televisivas que han cerrado por ese motivo. Valgan los siguientes ejemplos: Radio Caracas TV fue cerrada definitivamente y su frecuencia fue cedida al canal gubernamental TVES. El Canal Internacional NTN24 de Colombia sufrió la suspensión de sus transmisiones por difundir las protestas contra el gobierno venezolano. Incluso, el gobierno de ese país, el 15 de febrero de este año, retiró la señal de CNN en español del aire.

Ecuador, otro país en manos del populismo, emitió una polémica Ley Orgánica de Comunicación criticada por entrar en contradicción con el artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Vale decir, esa norma pudiese provocar la “autocensura” sobre todo en materia del derecho de réplica.

En México los amagues contra la libertad de expresión y de prensa también se manifiestan en el discurso intolerante del populismo, el de Andrés Manuel López Obrador quien denunció una “guerra sucia” en su contra por parte de varios medios de comunicación. En su cuenta de Twitter escribió: “Es temporada de zopilotes. EPN, Chong, Yunes, otros socios y voceros de la prensa inmunda, están alborotando con su guerra sucia. Ya ganamos”. 10:28-26 May 2017.

Sólo la prensa que es afín a las ideas del Peje pasa la prueba de confianza.

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