El futbolista y el cantante

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José F. Otero | El Economista | 16 de diciembre 2015.

Nos encontramos en las postrimerías del 2015. Los pasados 12 meses han estado cargados de fuertes debates, inesperados anuncios y alguna que otra sorpresa en la industria de telecomunicaciones. Para mí es un momento de reflexión sobre cuáles han sido los temas que protagonizaron al sector en este año que termina. Es por esta razón que en los pasados días estuve conversando con dos personas que viven de estar siempre informados de los últimos acontecimientos del mercado de telecomunicaciones mexicano.

La primera persona con quien hablé es un periodista, cantautor y viajero que lo mismo escribe versos que un análisis sobre el apagón analógico o el crecimiento de la banda ancha móvil. Obviamente hablamos de esos dos temas, pero lo más importante que rescato de la conversación es cómo realmente se encuentra México en comparativas con otros mercados de América Latina.

La necesaria comparación surge luego de que le mencionara que, según cifras de numerosas entidades internacionales (consultoras, OCDE, Cepal, UIT, etcétera), el desarrollo de las telecomunicaciones en México lo ubicaba dentro de los líderes de América Latina en muchísimos segmentos. Esto no significa que el sector sea un paraíso, todos podemos estar de acuerdo en que no lo es. México aún necesita mucha inversión en infraestructura para poder mejorar y expandir los servicios de telecomunicaciones.

Esta desconexión entre lo que se divulga y la realidad refleja un alto nivel de desinformación, donde ni todos los funcionarios públicos son superhéroes ni merecen pasar sus últimos días en el noveno infierno de Dante. Habría que replantear de quién es la traición de confianza, ¿es de aquellos funcionarios que muchas veces son acusados de no cumplir con temas en los que legalmente no tienen competencia, o de los que sibilinamente ofrecen datos erróneos con el objetivo de impulsar una visión por medio de golpes? Cuando le mencionaba que México es el líder indiscutible latinoamericano en la transición hacia la televisión digital, que según proyecciones de 451 Research LTE es la tecnología móvil que experimentará más rápida adopción en la historia del servicio celular, o que cifras de Akamai muestren que en velocidades promedio de banda ancha el país sólo sea superado por Chile y Uruguay en América Latina. La otra conversación fue con un analista-futbolista que aún lleva con dolor el recuerdo del más reciente campeonato ganado por Tigres. Nada peor que ver al rival eterno coronarse campeón mientras el equipo de mil amores sufre más desconcierto que la red mayorista.

Precisamente fue el tema de la red mayorista el que comentamos; sobre todo, el impacto internacional en este proyecto. Desde su perspectiva, en la que estoy completamente de acuerdo, comparar el proyecto mexicano con iniciativas pasadas en Ruanda, Reino Unido o Australia debe hacerse puntualizando las diferencias en el alcance de estas iniciativas, el entorno económico y la dinámica competitiva de cada uno de estos mercados. En cada caso, hay que preguntarse también: ¿cuál es el objetivo principal de los gobiernos?

Por otra parte, el desenlace del proyecto de red mayorista en México tiene la atención de numerosos países que acarician la idea de emularlo. Es aquí donde le comentaba al presidente de Telconomía que sería apropiado un breve análisis sobre las diferencias en las estructuras de costos e ingresos de una red mayorista contrastada con una que también ofrece servicios de acceso final a los consumidores. Quizás estoy mal acostumbrado a ver datos en un entorno donde la mayoría de los análisis son simples opiniones; la ausencia de números que soporten muchas afirmaciones es atroz.

Me despido deseándoles a todos los lectores una feliz Navidad y próspero 2016.

*/ Director para América Latina y el Caribe de 4G Americas.

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