NIP, la nueva (pero conocida) firma electrónica

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2019-05-16

En las últimas semanas millones de mexicanos han atestiguado una pequeña revolución en su billetera. Regulaciones emitidas el año pasado por el gobierno han hecho que las transacciones realizadas con tarjeta de crédito y débito sean confirmadas por medio de una clave de cuatro cifras en lugar de la tradicional firma escrita en el comprobante de pago, conocido popularmente como voucher. De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico) esto abarca 49.8 millones de cuentas con tarjeta de débito y 18.6 millones de cuentas con tarjeta de crédito en el país.

Esta revolución comenzó en la década de 1990 cuando un consorcio de empresas de servicios financieros creó un estándar de interoperabilidad de tarjetas con circuito integrado (EMV) para guardar en forma digital y encriptada datos de un cuentahabiente, reemplazando el sistema de almacenamiento de datos en banda magnética, creado hacia finales de la década de 1960. La información digitalizada bajo el estándar EMV está guardada dentro de un microprocesador (chip) colocado al interior de la tarjeta. Al momento de realizar una compra, lectores especiales en las cajas registradoras llamados terminales punto de venta (TPV) obtienen la información y se comunican con la institución financiera para verificar la información.

Hasta esta primavera cuando la veracidad de la información era comprobada por la TPV se imprimía un comprobante que era verificado con la firma personal del cuentahabiente, llamada técnicamente firma quirografaria. Este mecanismo deja una gran vulnerabilidad abierta para realizar compras fraudulentas con una firma simulada: datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) indican que alrededor de 2.28 millones de reclamaciones ante la comisión el año pasado están relacionadas con cargos no reconocidos por tarjetahabientes.

En nuestro país, Banxico ha emitido a lo largo de la década regulaciones para integrar la tecnología EMV dentro de las tarjetas de débito y crédito. Las más recientes han sido las circulares 13/2018 y 14/2018, publicadas en el Diario Oficial de la Federación el pasado 3 de octubre. Ambas circulares indican que tarjetas de crédito y débito deben habilitar la confirmación de la transacción comercial con los cuatro dígitos del Número de Identificación Personal (NIP), que suele usarse al momento de sacar efectivo de un cajero automático. Con esto, las instituciones financieras deberán habilitar este mecanismo para realizar operaciones de compra con tarjeta, por lo que probablemente este será el último año del voucher firmado a mano.

Lo mejor es que a diferencia de los otros cambios tecnológicos, este es virtualmente transparente para el tarjetahabiente. De hecho, sólo recibirá una notificación de su banco informándole del nuevo mecanismo para verificar sus compras. Algunas tarjetas que no usan NIP, como es el caso de algunas tarjetas de crédito ya contactando a sus clientes para habilitar uno. Esto es el principio de una nueva era en la verificación de la identidad bancaria pues dichas circulares autorizaron el uso para verificación de la identidad a los patrones de la huella dactilar, el iris y la imagen facial. Además, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) publicó el pasado 29 de agosto una resolución donde indica que las instituciones financieras deben tener hacia finales de marzo del año que viene un registro dactilar de sus clientes cotejado con los datos del Instituto Nacional Electoral o el Registro Nacional de Población para verificar la identidad de los cuentahabientes en forma biométrica.

Con estas medidas, el NIP se ha convertido en un dato muy importante ya que ahora será indispensable virtualmente para cualquier adquisición con tarjeta. Por ello agregamos algunas recomendaciones para su almacenamiento y uso seguro:

– Cambia el NIP en cuanto recibas la tarjeta: Las instituciones bancarias proporcionan un NIP provisional al momento de entregar la tarjeta al cuentahabiente. Este NIP debe cambiarse de inmediato en un proceso que suele hacerse en un cajero automático.

– Guarda tu NIP en un lugar seguro: Debido a que el NIP es la llave para realizar compras, este número debe estar protegido de robos. Mucha gente lo suele anotar en papel (una hoja suelta o un cuaderno), lo cual representa una peligrosa vulnerabilidad. Al igual que las contraseñas para el acceso a cuentas de correo electrónico, es recomendable usar una app para resguardar estos datos en forma segura.

– Cuidado al teclear el NIP: Las transacciones con tarjeta se verifican por medio de un lector llamado PIN pad que contiene un pequeño teclado donde se coloca el NIP. Este lector debe ponerse en manos del tarjetahabiente para que pueda realizar la confirmación fuera de la vista del cajero o el encargado de realizar la transacción.

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