Misión (casi) imposible: medir al gigante

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No es misterio que Telcel y Telmex son las empresas de telecomunicaciones más grandes del país. La primera registra más de 73 millones de usuarios mientras que la otra tiene casi 9 millones de suscriptores de internet fijo, mejor conocido como Infinitum.
Esta situación le otorga a América Móvil, compañía dueña de ambas marcas, un enorme poder en el mercado de las telecomunicaciones debido a que es propietaria, entre otras cosas, de las más extensas redes de fibra óptica del país, la mayor red de ductos subterráneos para telecomunicaciones del país y el mayor parque de torres para celular en territorio nacional.
Y como dicen que dijo el Hombre Araña, “grandes poderes acarrean grandes responsabilidades”.
En 2014 el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), organismo regulador de las telecomunicaciones en el país determinó que debido al enorme peso de la empresa, se le denominaría Agente Económico Preponderante (AEP) y por ello, se le impondría una serie de reglas especiales para equilibrar su poder frente los otros competidores en el sector.
El documento [ http://apps.ift.org.mx/publicdata/P_IFT_EXT_060314_76_Version_Publica_Hoja.pdf ] que establece las obligaciones del AEP tiene una extensión digna de directorio telefónico: 1,711 páginas y 76 cláusulas. Sin embargo, para resumir, las medidas se pueden resumir a lo siguiente:
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Ambas cosas son fundamentales porque hasta la llegada de la regulación del IFT, si América Móvil no quería rentar sus postes, ductos o dar acceso a su red que llega a los hogares de los usuarios, no había poder que lo obligase a hacerlo. Y así lo hacía: por años la postura de la empresa fue decir algo así como “yo invertí en esta infraestructura; que los competidores construyan la propia”.
Hoy América Móvil está obligada a compartir su infraestructura pasiva y permitir que otros revendan sus servicios a precios competitivos. Esto es algo importante porque otra estrategia era aprovechar el ser único proveedor de infraestructura en amplias regiones del país para encarecer su renta al punto de hacer imposible su acceso por otros operadores.
Para verificar que América Móvil cumpliese la regulación asimétrica impuesta, el IFT analiza trimestralmente su cumplimiento, por medio del análisis de un enorme volumen de información, que va de estadísticas operativas de la empresa hasta miles de estados de cuenta que América Móvil envía al IFT para verificar que se esté cobrando lo justo.
A primera lectura del último reporte de cumplimiento del AEP, correspondiente a los meses de abril a junio de 2016, América Móvil lo ha hecho bien pues abundan frases como estas:

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#TodoPerfecto, ¿verdad?
En realidad la cosa es más complicada. Apenas un puñado de acuerdos se han firmado, aprovechado las nuevas condiciones impuestas a América Móvil. De hecho, en uno de los rubros llamado infraestructura pasiva, América Móvil tiene firmados apenas una docena de convenios y en la renta de sus torres para celular, de las más de 12.500 torres que la empresa posee, apenas 268 han sido rentadas a otros operadores.
¿Qué está pasando? Al parecer los competidores de América Móvil no están hallando las ofertas de la empresa lo suficientemente atractivas. También es posible que los operadores no puedan acceder a la oferta de América Móvil por dilaciones en la respuesta del operador, por motivos técnicos y quizá porque el IFT se ha sentado en el asiento de atrás del automóvil de la regulación, esperando a que las quejes lleguen a su escritorio en lugar de asumir un papel más proactivo.
Veremos en los próximos meses si la situación cambia y si finalmente, el IFT comienza a mover la aguja, abriendo la puerta del acceso a la infraestructura de América Móvil o dejando que la regulación asimétrica se convierta en una de tantas disposiciones con buenas intenciones pero aplicación mítica, es decir, casi imposible de apreciar.

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