¿Cómo domar un gigante (de telecomunicaciones)?

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Cuando el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) dispuso en marzo de 2014 una serie de medidas para el agente preponderante en telecomunicaciones (AEP-T), la idea era remediar una situación perjudicial: el que más de 7 de cada 10 usuarios de telecomunicaciones móviles fueran usuarios de dicha empresa. Y decimos usuarios con un grano de sal porque en buena medida lo eran debido a prácticas anticompetitivas como el efecto club (los usuarios de la misma red recibieran precios preferenciales) o porque les negaba a sus competidores acceso a infraestructura como fibra óptica en tramos del país donde fungía como un monopolio.

Si nos basamos en el objetivo principal de contener el poder del AEP-T abriendo la puerta a mayor competencia, los resultados no dejan de ser desalentadores: en los primeros meses de 2014, cuando se dictó la regulación asimétrica, el AEP-T tenía casi el 71% de este mercado y a mediados de 2016, último período para el que existe información, esta porción era de casi 66%. Es decir, pese a la imposición de una decena de medidas para compensar la situación, el poder del AEP-T sigue siendo enorme.

Más allá de la efectividad de la regulación impuesta desde 2014, en estas semanas, cuando el IFT está concluyendo su análisis sobre la conveniencia de relajar medidas o imponer nuevas al AEP-T, es buen momento para explicar algunas medidas sugeridas durante la consulta pública realizada por el IFT el año pasado para evaluar los mecanismos de control regulatorio al preponderante.

  • Extender el plazo de la preponderancia: Se sabe que el AEP-T ha construido una red de fibra óptica hasta el hogar en numerosas ciudades del país con la que ofrece datos y telefonía fija, pero también desea usarla para proporcionar televisión de paga, algo que no puede hacer por una cláusula en el título de concesión de la empresa responsable de dicha red de fibra óptica. Mantener las medidas por tiempo adicional le daría un mensaje claro al preponderante: si no cumples, tus intereses económicos sufrirán al no poder expandir tu portafolio de servicios.
  • Limitar concentración del espectro radioeléctrico: Hoy día el AEP-T posee concesiones y acuerdos con otras empresas para usar más de la mitad del espectro radioeléctrico destinado a servicios de telecomunicaciones móviles, conocido como International Mobile Telecommunications (IMT). Esto les da una ventaja frente a sus competidores. Si no hace más para estimular la competencia en el sector, el IFT podría limitar e incluso prohibir su participación en posteriores licitaciones de espectro.
  • Mejorar la información sobre el cumplimiento de las medidas impuestas al AEP-T: El IFT le impuso al preponderante una serie de obligaciones para acceder a infraestructura como ductos y antenas de telecomunicaciones. Sin embargo, su cumplimiento ha sido, por decir lo menos, irregular. Retrasos administrativos, problemas “técnicos” y argucias varias han desalentado la participación de los competidores, sin mencionar que el IFT se comprometió a realizar reportes trimestrales evaluando el cumplimiento de las medidas, pero dichos reportes se publican meses después del período analizado por lo que cuando ven la luz, ya son información anecdótica. Una manera de presionar el cumplimiento de las medidas está en publicar información en tiempo real para que se pueda tomar acción correctiva inmediata.
  • Mantener medidas asimétricas de interconexión: Es un poco complicado de explicar, pero en breve, el AEP-T no puede cobrar a otros operadores llamadas telefónicas con destinatario a sus usuarios. Curiosamente, ésta ha sido una medida que sí le ha dolido al preponderante ya que tan sólo en el tercer trimestre de 2014 (cuando lo declararon públicamente en su estado financiero) les representó una merma de aproximadamente 2 mil millones de pesos que no pudieron cobrar a sus competidores y ha sido responsable de la contracción de sus ingresos por telecomunicaciones móviles hasta el otoño año pasado. Este podría ser un acicate para que el preponderante se ponga las pilas y decida abrirse con más fuerza a la competencia.
  • Que el preponderante tome medidas radicales: Esta medida no la sugirió nadie, pero después de la imposición de las medidas asimétricas en 2014, quedó en el aire la posibilidad de que el AEP-T vendiera parte de sus operaciones para cumplir con el objetivo principal de las medidas: bajar su participación de mercado a menos del 50%. El preponderante desmintió la versión, pero siempre existe la posibilidad de que tomen por voluntad propia la estrategia de Hannibal Lecter al final de la película homónima cuando tomó un hacha de cocina y… lo demás es historia.

 

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