En el pipeline, proyectos de telecomunicaciones en proceso

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2018-08-01

Uno de los grandes retos que vendrán para la política pública en telecomunicaciones estará en incrementar la cantidad de mexicanos usuarios de servicios de telecomunicaciones. En los últimos años ha crecido la cantidad de mexicanos conectados, pero viene un reto más grande aún: llegar a quienes por condición económica o situación geográfica no pueden acceder a estos servicios, fundamentales para la vida contemporánea. Algunos proyectos buscan atender estas necesidades por medio de la colaboración entre el Estado y la iniciativa privada.

La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) publicada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), indica que hasta el año pasado existían 71.3 millones de usuarios de internet en el país y 80.7 millones de usuarios de servicios de telecomunicaciones móviles. Si consideramos que de acuerdo con los estimados del Consejo Nacional de Población (Conapo) a mediados del año pasado se estimaba una población nacional de 123.5 millones de habitantes, podemos decir que poco menos de dos tercios (57.7%) de los mexicanos están conectados a internet y más de dos terceras partes (65.3%) son usuarios de servicios móviles de telecomunicación.

Estas cifras ponen a México como parte de los 10 países con mayor cantidad de usuarios en el mundo de acuerdo con algunos estimados, pero el país necesita más. Llevar al resto de los mexicanos conectividad requerirá esfuerzos de gran calado en virtud de la geografía del país, cruzada por cordilleras montañosas, selvas y miles de kilómetros cuadrados de terrenos inhóspitos que dificultan la tarea. De hecho, hasta hoy la cobertura de las redes de telecomunicaciones en México se concentra en las regiones más pobladas del país. Este mapa de densidad de redes móviles creado por la empresa OpenSignal da una aproximación de la extensión de la cobertura de las redes de telecomunicaciones.

Esta cobertura corresponde en forma muy cercana con las zonas de mayor concentración de mexicanos, como lo muestra esta gráfica, creada por observaciones satelitales tomadas por la NASA.

Uno de los proyectos más ambiciosos para llenar los espacios vacíos está en el de Red Compartida, que un consorcio de empresas privadas está construyendo en el país y promete llevar conectividad hasta el 92.2% de la población mexicana hacia el año 2024 y que ha requerido financiamientos por más de 2,300 millones de dólares. Este proyecto, que apenas está en sus fases iniciales de despliegue, promete ser una plataforma importante por medio de la cual otros operadores lleguen a las zonas más alejadas del país, aunque sigue siendo una pregunta abierta si las empresas de telecomunicaciones, existentes y venideras, encontrarán casos de negocio que impulsen el uso intensivo de esta Red.

Las redes móviles de telecomunicaciones son necesarias pero no bastan. Amplias regiones del país, especialmente en zonas de geografía escarpada en el sureste y el noreste del país requieren de conectividad con redes de fibra óptica capaces de llevar tráfico de alta densidad tanto de datos como de video hacia otras zonas del país y hacia el exterior. Por ello, el organismo público Telecomunicaciones de México (Telecomm) inició este verano el proceso de licitación de un contrato de operación para una red de fibra óptica, la Red Troncal, de casi 25,600 kilómetros de propiedad de la paraestatal y que abarca algunas regiones aisladas del país como las que se pueden ver en el siguiente diagrama.

Esta licitación culminará hasta el mes de octubre; media decena de empresas de telecomunicaciones enviaron comentarios o realizaron preguntas acerca de las bases de licitación, lo que abre la puerta hacia un panorama adecuado de competencia efectiva en la licitación que posteriormente permita llevar conectividad hacia diversas zonas del país. Sin embargo, sólo el tiempo determinará el impacto de esta medida, así como los beneficios para las empresas del sector y, por ende, en los usuarios.

 

En el IDET consideramos que, además de los cambios en la regulación para el sector de las telecomunicaciones, el país atestigua el despliegue de ambiciosos proyectos para expandir el alcance de las redes de telecomunicaciones en el país. Tanto los proyectos en desarrollo como los que vengan en lo futuro deben ser analizados cuidadosamente tanto para obtener el mejor rendimiento social como para que su éxito no dependa del demérito de las finanzas públicas o que generen condiciones desventajosas hacia la competencia o la inversión particular, que ha sido uno de los grandes motores para el desarrollo de las telecomunicaciones y la conectividad en el país.

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