Antiguas voces, novedosas ante un nihilismo digital

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El sector de telecomunicaciones de América Latina celebró durante octubre dos de sus principales eventos.  El primero, Futurecom, tuvo como sede Brasil y contó entre sus presentaciones con descripciones comerciales que detalladamente explicaban como en un futuro demasiado cercano, los grandes aumentos en tráfico justificarán el despliegue de tecnologías que hagan su manejo más fácil.

Antenas inteligentes, autos autónomos y celdas promocionadas como 5G hacían un gran esfuerzo para quebrar esa línea que divide lo posible de lo deseado. Pequeñas celdas servían de antesala al experto que nos narraba como con varias docenas de ellas bien colocadas dentro de un estadio de fútbol, no importaría el número de hinchas accediendo al celular simultáneamente, todos estarían conectados.

En Brasil son cuatro los operadores, esas docenas se convierten fácilmente en un par de cientos. Cada una con esa necesidad de contar con un backhaul robusto de fibra óptica que lo conecte con la red dorsal local. Las posibilidades de la tecnología son enormes, el bolsillo de los clubes de fútbol son más limitados, especialmente en las Americas donde nombres como Suarez, Neymar y Messi aparecen furtivamente pocas veces al año a jugar eliminatorias.

Otros oradores del evento se centraron en mostrar las grandes eficiencias que se obtendrían con la implementación del llamado Internet de las Cosas en diversos segmentos productivos. Claro que ellos explicaban que bajo el manto de Internet de las Cosas también se incluye todo lo relativo a almacenamiento y análisis de los datos obtenidos por cada uno de los dispositivos instalados en el sector productivo de elección.

Los mal pensados, de esos que siempre se encuentran en la audiencia de los grandes acontecimientos, no dejaban de mencionar la historia. No la tradicional y festiva, sino aquella que la memoria desearía sepultar bajo títulos como “Nunca más” en un libro o “Prohibido olvidar” en una canción. Seguro que ni Sábato ni Blades se imaginaron un mundo donde los datos por los que asesinaban las agencias de inteligencia se podrían encontrar fácilmente en Facebook u otras redes sociales, información tan completa que incluye agenda de eventos y listado de contactos.

Lo cierto es que en eso que algún intelectual decidió llamar un día el Sur Global, la capacidad de conocer las actividades de cada individuo o grupo de personas con gustos afines tiene tendencias peligrosas. Lo que puede ser una herramienta maravillosa para el crecimiento orgánico de las ventas, presenta posibilidades demasiado sangrientas para el dictador 2,0, que tarde o temprano comenzará a usar servicios de analítica en la nube para coordinar sus movimientos. Sería continuar con la evolución natural de la adopción de tecnologías, primero llegan a los países más desarrollados – en este caso sus agencias de inteligencia – y luego a aquellos con un PIB per cápita menor.

Mientras el Internet de las Cosas continuaba su protagonismo y las ciudades inteligentes comenzaban a surgir como temática de lo mismo pero con nombre distinto, los reguladores tenían discusiones más mundanas, algunos justificando un acercamiento totalmente recaudatorio para la industria mientras otros disminuyendo el impacto que las multas puedan tener en la salud del sector. Esto último un poco irónico teniendo en cuenta que son multas impuestas por el gobierno brasileño las que constituye gran parte de la deuda que prácticamente convirtió a Oi en operador inviable a largo plazo sin el arribo de un hada madrina con gran cuenta de banco.

El otro evento que tuvo lugar en las pasadas semanas fue la “Conferencia Mundial de Desarrollo de las Telecomunicaciones 2017” de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) celebrada en Argentina y que culminó con la redacción de la “Declaración de Buenos Aires,” documento que reconoce la importancia de las tecnologías de información y comunicaciones (TIC) como herramienta para la reducción de pobreza.

Otro documento más recopilando nociones lógicas sobre el desarrollo, resaltando nuevamente en el papel la importancia de las tecnologías y abogando por una mayor equidad en la repartición de riquezas digitales. Como ya lo expuse a los Pensadores de la Argentina TIC, veo en este documento un hermoso plagio de muchos de los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” publicados por el “Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo”.

Las buenas intenciones son importantes, educar a las masas también lo es. Sin embargo, poder lograr implementaciones de las mismas en un mundo terreno y comenzar a hacer el bien no es tan sencillo como definirlo con lápiz y papel. Será cínico para algunos pero llevamos décadas con los pactos internacionales sobre derechos políticos, civiles, culturales, económicos y sociales sin que haya un mandato para su implementación, sólo una sugerencia para que esto ocurra si no impacta negativamente las finanzas de un país. Pedimos nuevamente derechos de acceso a las TIC cuando somos incapaces de garantizar los derechos a educación, vivienda digna o agua potable.

Como era de esperar, el evento de la UIT estuvo plagado de reguladores de todas las regiones del mundo interesados en aprender de otras experiencias como también de compartir las propias. Desde una perspectiva menos boyante los reguladores discutían sobre las dificultades que tenían que ser solventadas para poder acelerar la innovación en sus países. Pero la pobreza extrema, el analfabetismo, la repartición de riquezas y el discrimen de género son temas extremadamente complicados de resolver. Dificultades no presentes al visitar la bombonera, escuchar un tango o comer un asado acompañado de Malbec. Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver…

Afortunadamente ambos eventos me permitieron conversar con varios de los principales expertos de telecomunicaciones del hemisferio entre ellos uno citado frecuentemente por diario El Economista de México, Juan Gnius, consultor con más de dos décadas de trayectoria trabajando primero como periodista y luego como consultor para los mercados de América Latina y el Caribe.

El más reciente emprendimiento de este indómito hincha del rojo de Avellaneda quien salta como niño ante las victorias del máximo ganador de la Libertadores y es traicionado por el reflejo de una mirada conteniendo lágrimas ante la derrota. Es un blog que se presenta ecléctico, pero con un claro sabor argentino, que intenta tratar una realidad enquilombada teniendo como papel litmus las experiencias vividas por su autor como parte integra de equipos de trabajo liderados por operadores, fabricantes y desarrolladores de tecnología. Autodidacta que habla no sólo desde la facilidad del libro de texto, sino también de la experiencia.

Con su característico acercamiento de lo general a lo específico, Gnius presentó una mirada más humana y sobria ante la exuberante alegría observada por los protagonistas de Brasil y Argentina. Entre sus apuntes de ambos eventos, le llamó la atención como los discursos regulatorios dan gran importancia a la transformación social gracias a las TIC, pero sin embargo existe un gran silencio sobre todos aquellos segmentos de la población que aún se encuentran desconectados. Los gobiernos amoldan de conectividad hacia desarrollo casi de manera cronometrada aunque las metas iniciales de la conectividad no se hayan cumplido.

Con una aparente indignación, mientras toma otro sorbo de vino, parece coincidir con mi comentario sobre uno de los grandes males de una región donde importan más las formas que el fondo. Donde es necesario formar un circo ante la visita de cualquier dignatario para proyectar una imagen de país aceptable y civilizado mientras en muchas regiones hay niños muriendo de hambre o deshidratación. Ante esta realidad, ¿para quién están dirigidos los esfuerzos de transversalidad de las TIC?

El consultor riposta que simple el hecho de saber que sin fibra óptica será muy difícil poder llevar las ventajas que ofrecerán nuevas tecnologías inalámbricas como 5G, gran esperanza en la masificación del Big Data o Internet de las Cosas. Este detalle implica un incremento en las brechas digitales existentes en cada uno de nuestros países, hecho del que están conscientes todos los gobiernos del hemisferio y que aparentemente en muchos lugares no causan la preocupación suficiente para tratar de implementar medidas correctivas.

Las grandes mejoras que prometen la tele-medicina o la tele-educación gracias a esta disímil realidad beneficiarán a aquellos que ya cuentan con los mejores servicios médicos y educativos de un país.

Quienes me conocen saben que concuerdo plenamente con lo que expone Gnius. Hay un gran trecho entre la pasión de los discursos que arrancan lágrimas al recordarnos como la mala distribución de riquezas hace que cada día millones de niños se acuesten sin comer. Sin embargo, al momento de llegar a las acciones el sentimentalismo de muchos servidores públicos desaparece y el dinero prosigue su curso a los mismos lugares de siempre.

Las TIC son herramientas para el desarrollo y mitigar la pobreza, pero para que ocurra en las localidades pobres debe haber acceso a comida, electricidad, agua potable y obviamente a las TIC. Afortunadamente con el lanzamiento de su blog, se une una vieja y necesaria voz al dialogo regional sobre desarrollo TIC. Pero como el mismo ha dicho, en estos años sólo habla de telecomunicaciones, de fútbol, sólo de historia ya escrita.

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